Barcelona vuelve a convertir sus calles y plazas en lugares de encuentro para debatir sobre el mundo de hoy. La Bienal de Pensamiento 2026 arrancó el martes en la plaza Joan Coromines con una conversación entre el escritor y ensayista Alessandro Baricco y el compositor Joan Magrané.
Bajo el título La literatura, la música, el misterio, ambos abordaron el impulso humano hacia la creación artística en un encuentro que abrió seis días de actividades repartidas por distintos puntos de la ciudad. El acto inaugural contó, además, con la asistencia del alcalde de Barcelona, Jaume Collboni.
Impulsada por el Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB), la Bienal celebra su quinta edición con una propuesta que invita a cuestionar las dinámicas sociales, políticas y culturales del presente.
El lema de este año, ‘Desencadenar el presente’, plantea la necesidad de observar la realidad sin asumir que los problemas actuales son inevitables ni que las alternativas han dejado de existir. La programación busca generar conversaciones entre distintas disciplinas y acercar los grandes debates contemporáneos a la ciudadanía.
De pie (izq. a der.): Xavier Marcé (concejal de Cultura de Barcelona), Berta Subirats y Mireia Calafell (directoras de La Sullivan). Sentados: Albert Lladó (coordinador de la Escola del Pensament), Judith Carrera (directora del CCCB) y Rafael Vilasanjuan (director de Traslación e Impacto de ISGlobal), durante la presentación de la Bienal
Los retos del presente
La edición de este año pone el foco en un mundo atravesado por las tensiones políticas, los conflictos internacionales, la emergencia climática y las transformaciones tecnológicas. A estos cambios se suman las desigualdades sociales, la polarización y las dificultades para mantener espacios de diálogo en sociedades cada vez más fragmentadas.
Ante este escenario, la Bienal propone prestar atención al presente y a las decisiones que condicionan la vida cotidiana. La reflexión parte de una idea central: comprender lo que sucede es un primer paso para identificar qué aspectos de la realidad pueden cambiar y qué alternativas pueden construirse de manera colectiva.
Las ciudades ocupan un lugar destacado en este planteamiento. Son espacios donde se hacen visibles muchos de los conflictos contemporáneos, pero también lugares en los que pueden surgir iniciativas comunitarias, nuevas formas de convivencia y respuestas frente a los problemas sociales. Por eso, el programa conecta las grandes cuestiones globales con asuntos cercanos, como las relaciones entre vecinos, la transformación de los barrios y el acceso a una vida digna.
Voces diversas
La programación reúne a más de cien pensadores, escritores, artistas, periodistas, arquitectos, científicos sociales, activistas y creadores. Entre los nombres destacados figuran Alessandro Baricco, Lilian Thuram , Angélica Liddell , Mariana Enríquez , Wendy Brown , Felwine Sarr , Patrick Radden Keefe , José Luis Guerín , Fina Birulés , Jean-Philippe Kindler , Xiaolu Guo , Juan Mayorga , Maryam Madjidi y Chantal Maillard.
La diversidad de perfiles permite abordar los temas desde perspectivas diferentes y cruzar disciplinas que habitualmente se desarrollan por separado. La literatura, la filosofía, el cine, la política y las ciencias sociales encuentran así un espacio común para examinar los cambios que afectan a las sociedades contemporáneas.
Entre las cuestiones que atraviesan los encuentros destacan la crisis de las democracias, las guerras, las desigualdades, las migraciones, los discursos de odio y la construcción de las identidades. También tendrán protagonismo las transformaciones urbanas y las nuevas formas de vida, en un programa que pretende acercar estas cuestiones al público general sin perder de vista su complejidad.
La ciudad como escenario
Uno de los rasgos distintivos de la Bienal es la elección de espacios públicos como escenarios para las conversaciones. El objetivo es trasladar el pensamiento más allá de las salas convencionales y favorecer el encuentro entre personas con experiencias e intereses diferentes.
El CCCB, la plaza Joan Coromines, la antigua prisión de la Modelo y la plaza Mayor de Nou Barris concentran buena parte de las actividades. La programación también se extiende al invernadero del parque de la Ciutadella, los centros cívicos La Sedeta y Casa Orlandai y la plaza de las Glòries, entre otros espacios.
Esta distribución permite acercar los debates a distintos barrios y relacionar los contenidos de la Bienal con los lugares en los que se desarrolla la vida cotidiana. Las plazas se convierten así en espacios de intercambio, mientras que equipamientos con una historia y una función muy distintas aportan nuevos significados a las cuestiones planteadas.
La ciudad no actúa únicamente como escenario, sino también como uno de los principales temas de reflexión. La manera de habitar el espacio público, las desigualdades entre barrios y los cambios que afectan a las comunidades forman parte de una conversación más amplia sobre el modelo de ciudad y las condiciones necesarias para una convivencia más justa.
Cubos informativos de la Bienal de Pensamiento 2026 de Barcelona, que se celebra bajo el lema 'Desencadenar el presente'
Barrios en debate
Otras actividades, como el encuentro del cineasta José Luis Guerín, director de la película Historias del buen valle, con Marina Garcés y Albert Lladó en la plaza Mayor de Nou Barris, analizarán las periferias y la vida en la ciudad. El debate gira sobre cómo cambian los barrios, qué papel desempeñan las relaciones vecinales y de qué manera las transformaciones urbanísticas influyen en la identidad de una comunidad. Se trata de cuestiones especialmente relevantes en ciudades donde la presión inmobiliaria, los cambios demográficos y las diferencias socioeconómicas condicionan la experiencia de quienes las habitan.
La antigua prisión de la Modelo y la plaza de las Glòries acogerán también actividades relacionadas con la libertad y la lucha de clases, entre otros asuntos. Estos espacios refuerzan la conexión entre los debates y la realidad urbana, con una programación que aborda tanto los conflictos sociales como las posibilidades de transformación.
El uso de lugares cotidianos busca facilitar el acceso a las actividades y ampliar la participación ciudadana. La propuesta parte de que el pensamiento crítico no es exclusivo de especialistas, sino una herramienta útil para comprender los problemas comunes y participar en la construcción de respuestas.
Público asistente frente a la estructura de cúpula geodésica donde se celebran los debates en la plaza Joan Coromines
Democracia y convivencia
La programación plantea varias preguntas sobre el futuro de las sociedades democráticas. Una de las principales se refiere a cómo reforzar la solidaridad frente a las desigualdades y a las consecuencias de un modelo económico que puede debilitar los vínculos comunitarios. Otra apunta al papel de las ciudades en la defensa de los derechos y las libertades ante el avance del autoritarismo.
También se abordará cómo mejorar las condiciones materiales y simbólicas de la vida urbana. La reflexión incluye cuestiones como el acceso a la vivienda, el uso del espacio público, las oportunidades sociales y la pertenencia a una comunidad. Aspectos que, más allá de las políticas institucionales, influyen directamente en la calidad de vida y en la manera de relacionarse.
La Bienal no plantea respuestas cerradas, sino un espacio para contrastar ideas, escuchar experiencias distintas y explorar posibles alternativas. El diálogo entre disciplinas y puntos de vista busca contribuir a una comprensión más amplia de los problemas y favorecer la aparición de nuevas alianzas.
En este contexto, pensar el presente significa evitar que la incertidumbre se convierta en resignación. La reflexión colectiva se presenta como una forma de cuestionar lo establecido, identificar los márgenes de actuación y mantener abierta la posibilidad de impulsar cambios sociales.
Quién está detrás de La Bienal
La quinta edición cuenta con un equipo de comisariado integrado por Marina Garcés y Albert Lladó, coordinadores de la Escuela de Pensamiento; Elisabet Goula, responsable del programa de debates del CCCB; Rafael Vilasanjuan, director de Traslación e Impacto de ISGlobal; y Mireia Calafell y Berta Subirats, directoras de La Sullivan.
La elección de estos perfiles responde a una voluntad de dar protagonismo a las entidades que trabajan en el ámbito del pensamiento en Barcelona durante todo el año. La idea es que la reflexión crítica no quede limitada a una cita puntual, sino que tenga continuidad a través de proyectos, actividades y espacios de debate que ya forman parte de la vida cultural de la ciudad.
De este modo, la Bienal busca apoyarse en iniciativas que mantienen vivo el pensamiento más allá de los seis días de programación y que contribuyen a acercarlo a la ciudadanía de manera constante. La colaboración con estas entidades permite conectar el evento con un trabajo previo, establecer vínculos entre diferentes proyectos y ampliar el alcance de las conversaciones que se generan durante la semana.
La apuesta refuerza, además, una idea de la Bienal como punto de encuentro entre comunidades y proyectos que comparten el interés por analizar la realidad y plantear nuevas preguntas. Más que una semana de reflexión cada dos años, el objetivo es dar visibilidad y continuidad al pensamiento que se desarrolla a diario en Barcelona, aprovechando la cita para poner en común experiencias, abrir nuevos diálogos y fortalecer una red cultural e intelectual que sigue activa durante el resto del año.
