La tranquilidad habitual del carrer Gran de Sant Andreu se ha visto rota durante la tarde del martes. Hasta 11 furgones del Area regional de Recursos Operativos (ARRO) de los Mossos d'Esquadra han rodeado la finca señorial que el sábado pasado fue okupada. El desalojo se ha producido sin fuerza y ninguno de los inquilinos ha presentado signos de violencia.

La casa, situada en el número 212 del carrer Gran de Sant Andreu, fue oficialmente okupada el pasado sábado, cuando sus nuevos vecinos hicieron oficial su incursión. Una convivencia con el resto del pueblo que se ha visto rota antes de que cayera el sol de este martes. A diferencia de lo que viene a ser habitual, los Mossos d'Esquadra han irrumpido en la casa con una orden por 'robo con fuerza', según han confirmado fuentes relacionadas con las personas okupantes. Tal como se puede observar en la imagen, la policía ha entrado por una de las persianas del edificio.

ZONA ACORDONADA

El operativo olicial ha contado con la presencia de hasta 11 furgones de los ARRO y la circulación por el carrer Gran de Sant Andreu i de Sant Adrià se ha visto alterada durante más de hora y media. De hecho, incluso los vecinos eran desviados por calles adyacentes, con tal de evitar que se acercaran a la finca señorial.

Según los vecinos, años atrás la popularmente conocida como 'Casa de l'Oli' era propiedad de dos hermanas que no dejaron descendencia. Al morir, esta fue heredada por su cuidadora. De todas formas, se desconoce quién ha dado el aviso a los Mossos d'Esquadra para que intervinieran.

Después de 48 horas de okupación silenciosa para evitar la ley, los nuevo inquilinos hicieron oficial su “nueva vivienda”. En un documento colgado en la puerta de la casa, estas personas defendían como, jurídicamente, la casa ahora les pertenecía después de permanecer más de dos años cerrada. Sin embargo, cuatro días después han sido desalojados de la vivienda.