El Col·legi Sant Rafael de Barcelona
El Col·legi Sant Rafael de Barcelona cerrará sus puertas el curso que viene después de 60 años de historia
El descenso de la natalidad, la infrafinanciación y la acumulación de impagos vuelven a ser la causa del cese de actividad en la red de escuelas concertadas de la ciudad
Relacionado: Barcelona perderá dos escuelas concertadas el curso que viene: de una sola línea y en barrios humildes
Noticias relacionadas
Tres generaciones de directores han estado al frente del Col·legi Sant Rafael de Barcelona. El abuelo de Débora fundó la escuela en 1965, hace más de 60 años, y fue su madre quien tomó las riendas de la escuela posteriormente.
Ahora, la actual directora debe enfrentarse al cierre de un proyecto educativo muy querido en el barrio.
Este curso 2025-2026 será el último del colegio concertado, que ofrece escolarización tanto en las etapas de infantil como de primaria, tras perder el concierto en varios de sus cursos.
Débora explica, en declaraciones a Metrópoli, que ya ha comunicado el cierre a las familias y que los niños afectados se recolocarán en otras escuelas de la zona en junio.
Motivos del cierre
Según el Consorci d’Educació, la clausura se debe a la bajada de la demanda, consecuencia del descenso demográfico.
La dirección del colegio, por su parte, apunta a otros factores: los retrasos en el pago de las subvenciones, la infrafinanciación en la concertada y la acumulación de impagos.
El Col·legi Sant Rafael de Barcelona
Se trata de las mismas razones que esgrimió el Col·legi Miró el pasado diciembre cuando anunció que también cesaba su actividad el próximo curso.
Dificultades para sobrevivir
Ambos centros comparten características: pequeños, familiares, de una sola línea y laicos —lo que implica que no cuentan con el respaldo de una gran institución que actúe como colchón financiero—.
Además, están ubicados en el distrito de Sant Martí, en el barrio de Sant Martí de Provençals, por lo que escolarizan a un elevado número de alumnos vulnerables procedentes de zonas cercanas.
Fachada del Col·legi Miró de Barcelona
Este curso 2025-2026, el Consorci d’Educació delimitó Provençals y la Verneda i la Pau como áreas de complejidad media –entre un 20% y un 35% de vulnerabilidad—.
Sin embargo, el Besòs i el Maresme, que está a unas pocas manzanas de ambos colegios, es uno de los barrios de alta complejidad de la ciudad, con más de un 35% de alumnado vulnerable.
En este contexto, estas escuelas han asumido con frecuencia una mayor carga de estudiantes con necesidades psicosociales, por encima de su capacidad económica.
Déficit
Actualmente, la red concertada arrastra un déficit de 1.540 euros por alumno de infantil y primaria y de 1.884 euros en la ESO.
Al no cubrirse la totalidad de los costes, las aportaciones de la Generalitat resultan insuficientes y acaban ahogando financieramente a muchos centros, especialmente a los de menor tamaño.
Una aula de infantil en el Col·legi Miró de Barcelona
25 escuelas cerradas
En los últimos años, 25 colegios concertados han interrumpido su actividad.
La secretaria general de la Fundació Escola Cristiana de Catalunya (FECC), Meritxell Ruiz, señaló que el cierre de una escuela concertada es “doblemente dramático”.
“No solo se pierde el proyecto educativo, sino que los directores se ven obligados a despedir a los trabajadores, quienes pierden la antigüedad”, subrayó.
En el caso del Sant Rafael, sin ir más lejos, desaparecerán diez plazas de maestras y una veladora, además de otros trabajadores que hacen que el centro siga adelante, como las cocineras o el personal de limpieza.
Calle Menorca de Barcelona, donde se encuentra el Col·legi Sant Rafael de Barcelona
Acuerdo histórico
En paralelo, el pasado 10 de marzo, el Govern de la Generalitat firmó un acuerdo con las cinco patronales de la concertada para destinar, hasta 2030, un total de 390,9 millones de euros y dar respuesta a una reivindicación histórica del sector.
Este mismo año, los centros con más de un 30% de alumnado vulnerable verán incrementadas en un 50% las ayudas destinadas a los gastos de funcionamiento.
Además, 155 millones se invertirán en reforzar las plantillas, que no se revisaban desde hace 30 años.
Este acuerdo, celebrado por las patronales, llegó tan solo un día después de que se pactara el nuevo convenio para la escuela pública con UGT y CCOO, lo que ha desatado una oleada de protestas masivas que se ha extendido durante toda una semana.