Claudia, sus seis hijos y el nieto pequeño se quedan en casa. La familia estaba pendiente de un desahucio inminente, con fecha abierta, desde el 15 de marzo. Pero según ha podido saber el Sindicat de Barri del Poble-sec, donde viven todos ellos, el juez les comunicó el viernes que suspendía el desalojo hasta el 30 de abril.

Según betevé, el propietario se habría comprometido a paralizar el desahucio hasta finales del mes que viene mientras el Ayuntamiento de Barcelona trabaja para garantizarles "tanto como sea posible" una vivienda alternativa. Una solución momentánea hasta que no se les asigne un piso público.

"RACISMO INSTITUCIONAL"

El piso en el que viven apenas tiene 50 metros cuadrados y está ubicado en el 63 de la calle Radas. Según el Sindicat de Barri del Poble-sec, la madre de familia habría sido víctima de una estafa cuando se le ofreció el domicilio en 2018, y estuvo pagando el alquiler a un falso propietario. Algo que para la entidad vecinal demuestra el "racismo institucional" que hay en España. Y es que aunque ella llegó al país hace 20 años, todavía no tiene permiso de residencia y eso le dificulta acceder a un alquiler social.

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