La ciudad de Barcelona saldará una de sus cuentas patrimoniales más complejas y polémicas.
El Ayuntamiento ha dado luz verde preliminar al plan especial para transformar la histórica finca de Julio Muñoz Ramonet, ubicada en la calle Muntaner en pleno barrio de Sant Gervasi, en un ambicioso centro cultural y pinacoteca.
El proyecto, que requerirá una inversión estimada de 7,5 millones de euros, permitirá abrir al público el disputado legado del magnate casi cuarenta años después de su muerte.
Una herencia y un litigio
Muñoz Ramonet, un poderoso industrial que forjó su imperio al amparo del régimen franquista y el estraperlo, dejó en herencia a la ciudad su lujosa finca y un millar de obras de arte, con la condición expresa de que se mostraran al público.
Los jardines de la finca Julio Muñoz Ramonet en Barcelona
Sin embargo, un interminable pulso judicial entre el consistorio y las hijas del difunto ha retrasado el proceso.
Aunque el litigio sigue vivo —77 piezas de alto valor continúan en paradero desconocido—, la ciudad da ahora el paso definitivo para cumplir la voluntad del testamento.
Un museo "mixto y flexible"
La intervención, proyectada para el mandato municipal de 2027 a 2031, no creará un museo tradicional.
La Fundación Muñoz Ramonet concibe el espacio como un centro cultural "mixto y flexible".
La joya de la corona será la exposición permanente en la primera planta del palacete, donde se exhibirá una cuidada selección de unas 268 obras, incluyendo lienzos de maestros de la talla de Goya, El Greco, Tiziano y Fortuny.
Interior de la finca Julio Muñoz Ramonet de Barcelona
Dado el inmenso volumen de la colección original, la fundación admite que resultará imposible exponerla en su totalidad, priorizando así las obras de mayor relevancia artística.
Viaje a la opulencia de la posguerra
Además del arte, el palacete en sí mismo funcionará como una cápsula del tiempo.
La reforma, que los técnicos definen como "quirúrgica y respetuosa", mantendrá intactas las estancias nobles de la planta baja.
Los visitantes podrán recorrer el comedor, la sala de lectura, la sala de música y el gran recibidor.
Estos espacios, obra del arquitecto Enric Sagnier, representan uno de los pocos testimonios conservados en Barcelona del modo de vida, la opulencia y las ansias de prestigio de la burguesía afín a la dictadura entre los años 40 y 60.
Interior de la finca Julio Muñoz Ramonet de Barcelona
La Torre Avenir: nueva sede del cine catalán
El plan de rehabilitación no se limita a la residencia principal.
La Torre Avenir, el otro edificio que conforma la finca, también será remodelada.
Sus obras comenzarán antes, este mismo mes de septiembre, y se alargarán hasta 2027.
Esta torre, cuya adecuación costará 2,8 millones de euros, financiados entre el Ayuntamiento, la Generalitat y la Fundación, albergará la nueva sede de la Acadèmia del Cinema Català.
Una de las salas de la finca Julio Muñoz Ramonet de Barcelona
Además, acogerá entidades vinculadas a la música clásica y antigua, organizando conciertos de pequeño formato.
Reforma
Al tratarse de una finca catalogada por el Ayuntamiento como un bien patrimonial con elementos de interés, el proyecto arquitectónico prevé una intervención sumamente respetuosa.
Tanto en la residencia principal como en la Torre Avenir se restaurarán las fachadas para recuperar la decoración original concebida por Sagnier, eliminando cualquier añadidura posterior.
En el interior, los trabajos conservarán escrupulosamente los pavimentos, techos y adornos de época.
Las directrices del plan establecen que los inmuebles no ampliarán su volumen exterior, aunque sí se llevará a cabo una reordenación de la distribución interna para optimizar los espacios y adaptarlos a las nuevas exigencias museísticas y culturales.
