Fachada de la Casa Buenos Aires en Vallvidrera
Los vecinos de Vallvidrera solventan la multa de 65.000 euros por haber okupado la Casa Buenos Aires en 2019 y oponerse a su demolición
La congregación religiosa que, en aquel entonces era la propietaria, interpuso una demanda en concepto de "daños"
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El entramado judicial que concierne a la Casa Buenos Aires, ubicada en Vallvidrera, parece no ver la luz al final del túnel. La finca lleva desde 2020 encallada en una situación aun pendiente de resolver, marcada por la oposición de los vecinos a su demolición y por el soporte del Ayuntamiento de crear un equipamiento dotacional.
De este modo, el pasado mes de julio abonaron los más de 65.000 euros interpuestos como multa hace seis años tras resistirse, precisamente, a este proceso de derribo.
La ciudadanía pretende proteger a toda costa este equipamiento, y recibieron una sanción por parte de los Padres Paúles, en aquel momento propietarios hasta la expropiación de 2022, debido a que los vecinos okuparon el edificio en 2019 para que no se destruyera, puesto que el objetivo de la congregación era crear un hotel.
Un cartel anunciando la futura okupación de la Casa Buenos Aires
Largo proceso
La sanción de más de 60.000 euros se interpuso en concepto de "daños", algo que afectó al colectivo que se desplegó para mantener intacta el símbolo del distrito datado en 1886.
El Juzgado Contencioso Administrativo número 1 de Barcelona anuló el pasado mes de septiembre la expropiación por parte del Ayuntamiento —por segunda vez—, que pretendía convertir la mansión en vivienda social para gente mayor y jóvenes.
No obstante, el consistorio enmendó los errores por los que se le había denegado la expropiación para así continuar con su proyecto de crear un equipamiento dotacional asistencial gestionado por Drets Socials.
Protesta por la Casa Buenos Aires en Vallvidrera / CDR VALLVIDRERA
Un hotel de lujo
La congregación religiosa acordó en 2019 junto a la empresa privada London Private Company la construcción de un hotel de lujo en el emblemático edificio.
Aun así, a principios de este año, hubo otro giro en consecuencia y el TSJC anulaba el precio que se fijó para la expropiación, y obligó al ejecutivo barcelonés a calcular otra cifra —más elevada— para compensar a la congregación y a la empresa hotelera.