Los vecinos de la calle Llull de Barcelona que fueron desalojados de sus domicilios el pasado miércoles por riesgo de derrumbe están muy enfadados. Su indignación se divide entre las obras de los dos hoteles a los que responsabilizan de las afectaciones en las viviendas y la actuación del Ayuntamiento al respecto.

No acaban de entender el cambio de versión de los arquitectos municipales. Si bien el jueves se les indicó que esperarían un par de semanas a volcar el hormigón en el edificio del número 155 de la calle Llull, para averiguar mientras tanto las causas del hundimiento de 30 centímetros y las grietas aparecidas en dos muros, el viernes se decidió no esperar más y verter el cemento.

La medida, tomada de urgencia a instancia de las valoraciones de los bomberos tras constatar que había peligro de hundimiento y que las vibraciones persistían en el edificio, se tomó sin contar con la participación del arquitecto contratado por los vecinos, al que se informó a posteriori.

Esta decisión dificultará que se pueda dictaminar la responsabilidad de las afectaciones en los edificios de la calle Llull. Los vecinos consideran un sinsentido el proyecto de los hoteles, uno de los cuales pretendía construir un aparcamiento subterráneo de varias alturas, siendo que el subsuelo de la zona de la Llacuna está compuesto por arena de playa y aguas freáticas.

La Plataforma 'Ens Plantem' aglutina la indignación de los vecinos y ha convocado una manifestación para el próximo viernes con la que quieren presionar al Ayuntamiento para que cancele las licencias para la construcción de los dos hoteles, que se están construyendo en el solar donde antiguamente se encontraba la rotativa de La Vanguardia.

Cartel de la manifestación 'Ens Plantem'



CARTEL DE LA MANIFESTACIÓN 'ENS PLANTEM'

Según ha informado a Metrópoli Abierta una vecina de la calle Llull desalojada, ya se habían producido varios 'sustos' en los edificios situados delante del solar donde se construyen los hoteles. En alguna ocasión, los vecinos habían salido 'por patas' de sus casas ante los temblores de las paredes. Esto derivó en varias protestas que consiguieron parar en dos ocasiones las obras, pero las inspecciones no detectaron afectaciones importantes, que ahora sí que se han producido.

QUEJAS POR EL REALOJO

Los vecinos realojados por el Ayuntamiento se han quejado también de que se les haya ubicado en un hotel del barrio de Montbau, alejados de sus viviendas.

El consistorio ha rectificado la decisión y los ha reubicado en otro hotel, esta vez en el Poblenou, para facilitar los desplazamientos.

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