Un nuevo método de robo estadounidense se aproxima a Barcelona. La técnica, llamada “black box”–“jackpotting” en Estados Unidos”–, consiste en dar una orden a los cajeros automáticos para que expulsen todos los billetes del interior sin que la entidad bancaria lo detecte.

Los ladrones se conectan al cableado de los cajeros con un teléfono móvil o un PDA y el proceso es tan discreto que los asaltantes pasan casi desapercibidos. Con el “black box” las alarmas no saltan y no es necesario hacer ruido, por lo que ni el banco ni los vecinos que pasen cerca pueden detectar el asalto.

SEIS CASOS EN CATALUÑA

Según explica Jonatan Herrera, jefe del Área Central de Investigación-Personas de los Mossos d’Esquadra a TV3, los atracadores “utilizan la conexión para tomar el control de la funcionalidad mecánica” y la máquina empieza a sacar todo el dinero sin detenerse. El botín que suelen llevarse los ladrones oscila entre los 60.000 y los 90.000 euros.

En los últimos dos años se han detectado seis casos en Cataluña. Aunque la mayoría de los atracos a bancos se concentran en Barcelona, los delincuentes del “black box” optan por municipios más pequeños del Área Metropolitana en los que hay menos densidad de población.

DE LA VIOLENCIA A LA ESPECIALIZACIÓN

Se trata de una modalidad “relativamente nueva”, que llegó a Europa en el 2015. Desde entonces, los típicos asaltos a bancos –a cara cubierta y con amenazas físicas– están a la baja, mientras que emergen nuevos procedimientos como el “black box”, que priorizan la especialización y suponen, aparentemente, “menos riesgo”.

Se describe como “un robo con fuerza a las cosas”, por lo que comporta una pena de entre uno y tres años de prisión. No obstante, es más difícil detener a los culpables porque suelen ser personas no residentes en Cataluña.

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