Jaime van Gastel (49 años) ha ayudado a capturar a 1.500 ladrones en Ámsterdam y otras localidades de Holanda, su país. Hace 25 años, cazar carteristas se convirtió en su afición. Desde hace cuatro graba sus patrullas y publica las imágenes en su canal de Youtube, donde tiene 73.000 seguidores. Este fin de semana ha estado de visita en Barcelona con su mujer. El viernes conoció a Eliana Guerrero y a su Patrulla Ciudadana, un grupo de ciudadanos que persiguen a los carteristas en el metro. Como era previsible, este particular tándem se puso manos a la obra durante unas horas para hacer lo que más les gusta y se fueron a la caza del ladrón.

"En mi caso empecé en 1995 cuando regentaba una tienda de zapatos en Ámsterdam. Por aquél entonces había muchísimos carteristas robando cada día. La policía me preguntó si los veía y empecé a fijarme. Me di cuenta de que, poco a poco, los iba reconociendo. De regreso a casa seguía concentrado, mirando si detectaba a alguno y, luego, también lo empecé a hacer en mi tiempo libre", cuenta van Gastel desde la plaza de Catalunya tras dos horas de paseo por el corazón de la Ciudad Condal y una breve incursión en el metro.

BARCELONA: MÁS CARTERISTAS QUE ÁMSTERDAM

Este viernes no ha habido suerte. Tras un largo rato escrutando a las columnas de personas del Gòtic, el paseo de Gràcia y algunos convoyes del suburbano, el grupo de Eliana no ha evitado ningún robo. No es algo nuevo para la fundadora de esta iniciativa ciudadana, con una larga experiencia pisando los talones a los ladrones. Su carrera no es tan dilatada como la de Jaime, pero suficiente para conocer la inmensa mayoría de rateros –a muchos por su nombre y apellido– que actúan en la capital catalana.  "A veces estás tres horas y no hay nada. Éste ha sido un verano tranquilo. En 2019 no dábamos abasto", recuerda. Hace dos años conoció a Jaime por sus vídeos y decidió aprovechar su visita a la ciudad para conocerlo.

Jaime, en un momento de la grabación este viernes, junto a Eliana, que le observa / G.A



 

Barcelona supera de manera abrumadora a Ámsterdam en cifra de carteristas. Este holandés la ubica entre las cinco capitales europeas con más ladrones. Destaca París, Berlín, Londres y Praga . "En Holanda los carteristas van a prisión, no como aquí", comenta la mujer de Jaime, que hace de traductor de su pareja, que chapurrea inglés. A diferencia de otras ciudades, la impunidad que sienten los delincuentes en Barcelona convierte la Ciudad Condal en un destino favorito entre los amigos de lo ajeno.

Jaime está en tensión permanente. No parece relajar los músculos en ningún momento. Sus ojos no pierden detalle de casi nada, escanean todo a su alrededor, incluso cuando responde las preguntas del periodista. "Entre 2017 y 2018 el número de carteristas en Ámsterdam empezó a caer. Antes se producían una veintena de detenciones en una semana. Ahora, con suerte, una o dos. La policía encubierta es muy buena en mi ciudad y los carteristas han captado el mensaje de que es bueno ir a otros lugares", explica. 

300 LADRONES EN BARCELONA

Barcelona es uno de esos lugares. Antes de la pandemia, Eliana calcula que actuaban en el metro unos 300 delincuentes. Muchos son itinerantes, vienen a robar unos meses y se marchan a otra ciudad. Jaime es un viejo conocido de la policía de Ámsterdam. En su agenda del móvil tiene el teléfono de media docena de agentes de un grupo especialista dedicados a atrapar a este tipo de ladrones. 

"Fueron ellos los que me propusieron hacer los vídeos. Lo empecé a hacer porque quería contar a los holandeses como trabajan los carteristas. A pesar de que ahora hay muy pocos, han aumentado los ladrones que provienen del norte de Marruecos. Son muy violentos y están especializados en arrancar relojes de lujo. También hay rumanos, sudamericanos y bastantes polacos", describe. Alguno de sus vídeos suma más de un millón de visitas y en Instagram acumula 12.000 seguidores.

Eliana y Jaime, fotografiados este viernes en Barcelona / G.A



Eliana y Jaime, fotografiados este viernes en Barcelona / G.A

En el Portal de l'Àngel, un grupo de cuatro chavales sentados en un murete le dedican una sonrisa burlona a Eliana. "Estos ya nos han visto. Ahora empezarán a silbar para avisarse entre ellos", narra la experimentada cazacarteristas mientras el grupo de media docena de personas avanza hacia la Catedral de Barcelona. Media hora más tarde, en el vagón de la línea 3, los curtidos ojos de la líder del grupo detectan a dos carteristas a decenas de metros. Intentan seguirle, pero desaparecen entre la muchedumbre.

INSULTOS Y ESCUPITAJOS

Jaime siempre finaliza sus vídeos con la detención final de los ladrones. Cuando detecta a un sospechoso llama a sus contactos en la policía. No se esconde y muestra su rostro mientras su mujer le graba. Asume los insultos y los escupitajos como gajes de su pasatiempo. También lo interrumpen ciudadanos que lo reconocen por sus publicaciones. "El problema es que lo hacen en mitad de un seguimiento", bromea. Para él, patrullar es una forma de "relajación en forma activa", como ha contado en alguna entrevista en su país. 

"¿Quién es ese hombre que lleva gorra? ¿Lo conocéis? ¿Vive en la ciudad?", pregunta al grupo de Eliana sobre un posible sospechoso. "No miro si son hombres o mujeres, solo cómo se comportan. Ahora visten de forma sencilla y moderna, por lo que pasan desapercibidos". Jaime quiere seguir conociendo como actúan los carteristas en otras ciudades de Europa.



Eliana, en primer plano, accede al metro de Plaza Catalunya junto a Jaime y miembros de Patrulla Ciudadana / G.A