Un hombre se sienta esta semana en el banquillo de los acusados en la Audiencia de Barcelona por las agresiones sexuales a sus dos nietas, por las que la Fiscalía pide 31 años de prisión.

Los hechos habrían sucedido a partir del 2012, cuando las víctimas tenían tan solo 4 y 8 años y sus padres estaban en proceso de separación. Por este motivo, las nietas comenzaron a quedarse a menudo con su abuelo paterno, que aprovechó que estaba solo con ellas para enseñarles pornografía, tocarlas y usar vibradores con ellas y finalmente violarlas. Las niñas habrían sufrido los abusos durante cinco años, hasta 2017.

Según el escrito de la Fiscalía, al que ha tenido acceso el diario El Mundo, los agresiones sexuales se sucedieron "en numerosas ocasiones, imposibles de cuantificar por el tiempo transcurrido y las circunstancias de edad de las menores".

El abuelo aprovechaba que era quiosquero y les mostraba en casa las películas y revistas de material sexualmente explícito que tenía en su negocio. Luego las desnudaba, las tocaba y se masturbaba. También las violó en más de una ocasión, a veces después de pagarles dinero o amenazarlas.

NO TIENE REMORDIMIENTOS

Según un documento que maneja la Fiscalía, el acusado no tiene remordimientos "ya que considera su comportamiento como algo beneficioso para las víctimas", por lo que considera que tiene un trastorno pedófilo y obsesivo. Aun así mantiene que no está mentalmente enfermo y que es plenamente consciente de sus actos.

MÁS DE 30 AÑOS DE CÁRCEL

Por todo esto el Ministerio Público pide para el abuelo –que actualmente tiene 72 años e ingresó en prisión en 2020– una condena de 31 años de cárcel por varios delitos de abusos sexuales, exhibición de material pornográfico y corrupción de menores, 10 años sin poder contactar con las víctimas después de salir de prisión y una indemnización de 92.000 euros a las niñas y sus padres por daños físicos y morales.