Escudo de los Mossos d'Esquadra durante el dispositivo de Mossos para el GP de F1, 30 de mayo de 2025, en Montmeló
Golpe a dos clanes que prostituyeron a más de 50 mujeres en Barcelona y Girona: contactaban con ellas en sus países con falsas ofertas laborales
Los Mossos y la Policía Nacional han liberado a seis víctimas y han detenido a 23 personas, 15 mujeres y ocho hombres
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Los Mossos d'Esquadra y la Policía Nacional han desmantelado un clan español y otro brasileño por prostituir a un total de 53 mujeres en 11 casas-prostíbulo de las provincias de Barcelona y Girona.
En una rueda de prensa, el jefe de los especialistas de tráfico de seres humanos de la Divisió d'Investigació Criminal, el subinspector Luis Moreno, y el jefe de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF), el inspector Marcos Gómez, han explicado que han detenido a 23 personas, 15 mujeres y ocho hombres, y han liberado a seis víctimas.
Primera víctima detectada
La investigación empezó en octubre de 2025 gracias al servicio de urgencias de un hospital de Sabadell que detectó a una posible víctima de tráfico de seres humanos y trasladó al Grup d'Atenció a la Víctima (GAV) de los Mossos toda la información.
Los Mossos trabajaron intensamente con la víctima hasta que decidió interponer la denuncia, lo que propició el inicio de las pesquisas para identificar a los dos clanes, que trabajaban de forma separada pero puntualmente confluían en temas logísticos y en el intercambio de mujeres.
El jefe de los especialistas de tráfico de seres humajos de la DIC, el subinspector Luis Moreno y el jefe de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF), el inspector Marcos Gómez
Falsas ofertas laborales
Ambos clanes contactaban con las mujeres en sus países de origen mediante falsas ofertas laborales en redes sociales, y una vez en España, les imponían deudas elevadas de dinero que debían saldar ejerciendo la prostitución.
Una vez captadas, los principales líderes de ambas redes establecieron un tipo de prostitución 'low cost', con tarifas de 10 minutos por 20 euros, además de las tarifas más conocidas por los investigadores que oscilan entre los 50 y 60 euros por media hora de sexo.
Según el subinspector de la policía catalana, este tipo de tarifas agravaron las condiciones en las que eran obligadas a trabajar estas mujeres, ya de por sí malas, pero con un número de personas más elevado por el bajo precio.
De hecho, durante la investigación los agentes establecieron un dispositivo de vigilancia en una de las casas en el que llegaron a contar a más de 100 personas que entraban y salían de los prostíbulos durante 72 horas.
Un agente de los Mossos d'Esquadra en una imagen de archivo
Testaferros y blanqueo
Los investigadores también han podido constatar que los integrantes de las redes utilizaban testaferros para poder alquilar las casas; de hecho, el clan español era el que se encargaba de esta gestión, y con regularidad acudían a los prostíbulos del clan brasileño para recoger las ganancias.
Por otro lado, la Policía Nacional ha iniciado una investigación paralela tras detectar diversos indicios de blanqueo de capitales a partir de los beneficios obtenidos de dicha actividad clandestina e ilegal.
Las víctimas
De las 53 mujeres identificadas por ejercer la prostitución, los investigadores han logrado liberar a seis de ellas: una al inicio de la investigación, tres en el transcurso y dos al final.
Según el inspector Marcos Gómez, todas ellas tenían en común el alto grado de vulnerabilidad, si bien también estaban preocupadas por tener familiares a cargo en sus países de origen y sentirse amenazadas y controladas en dichos prostíbulos, de donde solo podían salir una hora al día y siempre con permiso de las 'controladoras'.
Estas eran mujeres (conocidas como 'mamis') que se aseguraban de que las víctimas iban pagando la deuda a través de los pocos beneficios que obtenían y de que no salían de las casas.
Agentes de los Mossos en una imagen de archivo
"Tenían que pedir autorización para salir del prostíbulo, no más de una hora o dos al día y a veces ni eso, ya que tenían que estar disponibles toda la semana", ha explicado el inspector de la Policía Nacional.
En cuanto al perfil de las 'controladoras', todas ellas eran mujeres que, según los investigadores, anteriormente podrían haber sido víctimas de tráfico de seres humanos con finalidad sexual, y que tras saldar sus deudas, habían accedido de forma voluntaria o no a ocupar este papel dentro de la organización criminal.
Prisión para ocho detenidos
La investigación se ha saldado con la intervención de 200.000 euros en efectivo, la localización de documentación de interés y la incautación de diversas drogas y tres vehículos de alta gama.
Finalmente, los detenidos pasaron a disposición judicial el 19 de junio ante el Tribunal de Instancia de la Sección de Violencia de Género de Manresa y la jueza decretó el ingreso a prisión para ocho de los investigados, cinco mujeres y tres hombres.