Jaime y Miquel nunca se habían disfrazado. “Nos daba vergüenza”, cuentan a Metrópoli Abierta. Después de asistir a las últimas cuatro ediciones del Salón Internacional del Cómic, este año se han atrevido: se han desvirgado. Ahora son SupermanSpiderman. “Los niños nos piden fotos y no sabemos cómo reaccionar”, añaden entre risitas.

Este jueves ha empezado la 36 edición del Salón Internacional del Cómic de Barcelona que se alargará hasta el domingo. Una cita ineludible para los amantes del dibujo y los superhéroes, pues se trata del evento más importante del sector en España y uno de los mayores de Europa.

“¡Rápido, que quiero entrar!”, grita una joven con pelo verde y flequillo a otra compañera. Le coge de la mano y se marchan corriendo –entusiasmadísimas– hacia la puerta del recinto Fira Montjuic para disfrutar de los 50.000 metros cuadrados de exposición.

Dos asistentes disfrazados en el Salón del Cómic | HUGO FERNÁNDEZ



 

Cómics, talleres, ropa, videojuegos, pintacaras y concursos son los protagonistas de este particular Salón en el que Superlópez, el personaje del historietista Jan, maneja el cotarro y tiene su propia exposición. El año pasado, más de 118.000 visitantes pasaron por el recinto y Ficomic, los organizadores, esperan alcanzar la misma cifra en esta edición.

HUELE A K-POP EN EL SALÓN

En la plaza Univers, dentro de la Fira, están Andrea, Alba y Juliana bailando con una canción K-pop de fondo, un estilo musical coreano de moda entre los jóvenes. También van disfrazadas: una es un unicornio, otra es James P. Sullivan, personaje de Monstruos SA. La tercera está sentada en el suelo dibujando manga. “Este mundillo no nos interesa en absoluto, pero nos han obligado a venir”, afirman con contundencia después de la coreografía. Ellas prefieren el Salón del Manga, lo han dicho. Era evidente.

Estudiantes bailando K-pop en el Salón del Cómic | HUGO FERNÁNDEZ



Durante la jornada del jueves, la mayoría de asistentes son estudiantes que van de excursión con sus respectivos colegios. Unos atienden en un taller de cómic. Cuando termina, el ilustrador escribe su nombre de Instagram en la pizarra. “¡Te estoy siguiendo!”, le dice uno de los niños con un móvil más grande que su mano. Entonces todos empiezan a seguir al ilustrador. A través de las redes, claro.

Otros pasean por la zona de cómics y sacan sus pequeñas carteras con ahorros para comprar un cómic de V de Vendetta de David Lloyd, que de hecho estará presente en el Salón durante el fin de semana, que es cuando más afluencia de visitantes habrá. Otros participan en un Quiz de Los Vengadores. Aunque no aciertan ni una de las preguntas, se divierten. Otros posan en el photocall con Han Solo. Y casi todos llevan una corona de cartón en la cabeza con el pelo de Naruto que regalan por ahí. Miles de Narutos corren arriba y abajo para verlo todo, para probarlo todo.

ZONA DE CÓMICS

En uno de los stands está Silvia, pionera del punk en Barcelona. Pelo rosa, collar de calaveras. Cerca de ella está Dani Moreno, con su stand de Amazing Monsters, un fanzine de cine ochentero, de cine B. “Desde 2003, siempre que vengo al Salón traigo alguna novedad”. Un buen reclamo para sus fans, que no son pocos.

Los cómics ocupan gran parte del Salón | HUGO FERNÁNDEZ 



A su lado están las monstruosidades de Fist of Jesus, que se llevaría el Oscar al Stand más Sangriento. Los estudiantes quedan absortos delante del televisor que muestra una película protagonizada por Marc Velasco, actor reconocido en el mundillo del cine gore de bajo presupuesto.

En el Salón conviven los cómics clásicos con los contemporáneos y modernos. Algo mágico. Las aventuras de Tintín, ¿Dónde está Wally?, Mortadelo y Filemón, Frida Kahlo. Los más mainstream con los de coleccionistas. Las grandes editoriales con las más independientes. Todos juntos, y también revueltos. Exposiciones para todos los públicos. Hay para todos los gustos.

La zona de pintacaras en ComicKids del Salón del Cómic | HUGO FERNÁNDEZ



Como gran novedad está la zona ComicKids, para los niños, adaptada a su altura. Ahí es donde uno puede tunearse la cara para convertirse en su personaje favorito. Niños y no tan niños. Los más demandados, según cuentan los organizadores a Metrópoli Abierta, son Wonderwoman, Hulk y Spiderman. Así que si no te sentías lo suficientemente friki, pásate por ahí hazte el cambio radical. Nadie te mirará raro, pasarás desapercibido. Eso seguro.