Aunque normalmente la rehabilitación se asocia a lesiones traumatológicas, el corazón también necesita un periodo de adaptación y recuperación tras un evento cardiaco. No obstante, cuando se habla de superar un infarto muchos pensarán que lo más indicado es el reposo, la calma, etc. Pero igual van algo desencaminados…

La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió en 1993 la rehabilitación cardiaca como la suma coordinada de intervenciones requeridas para influir favorablemente sobre la enfermedad cardíaca, asegurando las mejores condiciones físicas, psíquicas y sociales para que los pacientes, por sus propios medios, puedan conservar o reanudar sus actividades en la sociedad de manera óptima. Y como apunta la Dra. Silvia Ramón, jefa de Rehabilitación del Hospital Quirónsalud Barcelona, “no debe considerarse como una terapia aislada, sino que debe ser integrada en el tratamiento global de la cardiopatía, del que es una faceta más”.

Actualmente los programas de rehabilitación cardiaca pueden aplicarse a múltiples enfermedades cardíacas, aunque lo más habitual es indicarlo tras un infarto agudo de miocardio, tras una cirugía cardíaca, sea de bypass aortocoronario o valvular, o en casos de insuficiencia cardíaca crónica.

“Hay suficiente evidencia científica que avala su eficacia, ya que comporta una mejoría significativa de los síntomas, incrementa la fuerza muscular, capacidad de realizar ejercicio, reducción de los factores de riesgo de infarto de miocardio principalmente el tabaquismo; también colesterol, tensión arterial, ansiedad, depresión, reduce la aparición de nuevos eventos cardiovasculares, reduce las complicaciones a corto y largo plazo, así como la mortalidad tardía”, según la Dra. Ramón. 

En definitiva, añade esta experta de Quirónsalud, el objetivo es “restablecer la salud de los pacientes con cardiopatía y mejorar su calidad de vida”. ¿Y existen riesgos? Sí, según admite, aunque las complicaciones graves se dan en menos de un 1 por ciento de los pacientes.

Ejercicios para la rehabilitación tras un infarto / QS



Lo adecuado es que estos programas incluyan ejercicios, educación con respecto a los factores de riesgo, cambio de conducta, apoyo psicológico y estrategias dirigidas a controlar los factores de riesgo tradicionales de la enfermedad cardiovascular.

Además, cada vez más se tiende a la prevención primaria de la patología cardíaca y por ello se aconseja también la realización de programas específicos para personas sanas con factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, y en familiares de personas con enfermedad aterosclerosa prematura.

DIFERENTES FASES

En función de cada situación clínica de la persona, y de acuerdo a protocolos consensuados entre los Servicios de Cardiología y Rehabilitación, la Rehabilitación Cardiaca se puede efectuar en las tres fases o ámbitos: 

• Fase I: en el paciente ingresado

• Fase II: en el paciente en régimen ambulatorio que acude al hospital desde su domicilio a dicho programa

• Fase III: en el paciente que acude a un centro deportivo, sin supervisión directa, pero autorizado por su cardiólogo.

Además, insiste la Dra. Ramón, cuando la rehabilitación cardiaca se realiza en unidades multidisciplinares especializadas está demostrado que “logra reducir la mortalidad total, cardiovascular, los ingresos hospitalarios y restablecer la salud de los pacientes con cardiopatía, y conseguir su máxima calidad de vida posible”. Así que ya sabéis, no temáis y vida activa para que el corazón vuelva a latir con más fuerza que nunca.

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