Como ocurre en cualquier otra comunidad, en Cataluña, y especialmente en Barcelona, son muchas las tradiciones navideñas que se celebran especialmente pensando en los más pequeños. Una de ellas es el famoso Caga Tió, también conocido como el Tió de Nadal, un ser mitológico en forma de tronco de árbol al que los niños tienen que alimentar durante los días previos a la Navidad para poder obtener su merecida recompensa. 

Inicialmente, esta tradición tenía su origen en el ámbito rural. No obstante, con el paso de los años fue convirtiéndose también en una acción cada vez más propia de las ciudades, tanto de Cataluña como de Aragón. 

UN TRONCO DE MADERA DE CARA SONRIENTE

El Caga Tió se representa a partir de un tronco de madera que está apoyado sobre dos patas delanteras y que cuenta con una cara muy sonriente. Durante estras semanas, este personaje se convierte en el mejor amigo de los niños, gracias a la recomensa que reciben. 

En su parte trasera la tradición dicta que conviene taparlo con una pequeña manta para que no coja frío y pueda realizar su característica labor. Además, es especialmente importante adornarlo con la clásica barretina, el nombre con el que se conoce al tradicional gorro de Navidad. 

LA MISMA NOCHE QUE NACIÓ JESÚS

La tradición afirma que los poderes del Caga Tió le fueron otorgados el mismo día que nació Jesús. Debido a que este último no tuvo ningún regalo en el momento de nacer, fueron varios los pastores que se acercaron a él para ofrecerle a la familia del niño una serie de alimentos, quedándose ellos sin opciones de comer nada para el resto del día.

El mercado de Navidad de Santa Lucía es uno de los lugares para comprar el Caga Tió 



De vuelta a casa, estos mismos pastores decidieron hacer una serie de altos en el camino, quemando algunos troncos en sus paradas con el objetivo de poder protegerse de las inclemencias metereológicas. En cada uno de los troncos que quemaron fueron apareciendo diferentes alimentos y una serie de regalos para los pastores, con el objetivo de premiar la conducta que habían tenido momentos antes con Jesús y su familia. De este acto, se desprende la importancia que el Caga Tió tiene en la sociedad catalana. 

LA ALIMENTACIÓN DEL TIÓ, RESPONSABILIDAD DE LOS NIÑOS

La tradición dictamina que es a partir del día 8 de diciembre cuando en la mayoría de los hogares catalanes comienzan a instalarse estos simpáticos troncos típicos de la Navidad. No obstante, son muchas las familias que deciden atrasar la puesta a punto del tronco tronco, y otras tantas las que se deciden por atrasarlo unos pocos días.

En cualquier caso, desde el mismo momento en el que se instala en casa este característico invitado, es responsabilidad de los niños del hogar hacerse cargo de su alimetación. Ésta puede ser muy variada y, en la mayoría de las ocasiones, versa en torno a los frutos secos, agua o fruta. Que, misterioramente durante la noche suele desaparecer, siendo devorada por el propio tronco cuando los niños no están cerca. En la mayoría de las familias se dice que si los niños no dejan descansar al tronco durante la noche, éste no podrá hacer la digestión de manera correcta y, por tanto, los niños corren el peligro de quedarse sin regalos. 

A GOLPE DE CANCIÓN

El día de Navidad es, según la tradición, el momento del año en el que es momento de recoger los frutos del trabajo previo que se ha realizado con el Caga Tió. No obstante, antes de poder descubrir los regalos que el este simpático tronco tiene preparados para los más pequeños, conviene realizar una rutina que le ayudará a realizar sus últimas fases de la digestión.

Por medio de una canción, que dice así: "Caga Tió, caga torró, i si no cagues, et donaré un cop de bastó". En el momento en el que los niños dejan de entonar esta canción, es cuando los más pequeños tienen que propinarle un golpe seco de bastón en el centro del tronco. Una vez realizado, es el momento de levantar la manta con la que se ha tapado al tronco durante las semanas previas para descubrir la cantidad de regalos que el Tió tiene preparados para ellos. La tradición inicial dictaba que estos regalos tenían que ser todo tipo de dulces, turrones o barquillos. No obstante, con el paso del tiempo, cada vez más se permiten todo tipo de regalos. 

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