A menudo, los profesionales sanitarios emplean en sus informes un lenguaje totalmente incomprensible para las personas que no forman parte del ámbito de la salud. Ahora, la Fundación Doctor Antoni Esteve ha publicado un manual, coordinado por Rosa Estopà, investigadora del Instituto de Lingüística Aplicada de la Universidad Pompeu Fabra, que ofrece herramientas y recursos para redactar informes médicos más comprensibles.

Estructurado en siete capítulos, el libro, que se puede descargar gratuitamente en la web de la Fundación Esteve, ofrece ejemplos de informes médicos reales de diversos centros hospitalarios que han sido anonimizados.

UNA “BIOGRAFÍA MÉDICA”

Estopà ha explicado que un informe médico es un texto escrito por un médico sobre el proceso asistencial de un paciente, en el que se describen procesos, pruebas y observaciones con el fin de llegar a un diagnóstico y un tratamiento adecuado. Los informes también son fragmentos de la biografía de una persona en los que los médicos narran su estado de salud y permiten desarrollar estudios clínicos y epidemiológicos, y gestionar y evaluar la atención asistencial.



Igualmente son también documentos legales que toman mucha importancia en procesos judiciales. Aunque a veces algunos profesionales los perciben como una obligación rutinaria, los informes médicos son la columna testimonial del sistema sanitario en el sentido que configuran las trazas históricas de los centros. El objetivo del manual, "El informe médico: cómo mejorar la redacción para facilitar su comprensión", es concienciar a los profesionales de los principales aspectos de uso de una lengua que pueden ser un obstáculo para la comprensión de los informes médicos.

UNA HERRAMIENTA LINGÜÍSTICA

"Si el horizonte en el ámbito de la salud es trabajar por una medicina colaborativa que implica diálogo con el paciente y transmisión de mensajes comprensibles, es necesario que los aspectos comunicativos y de redacción, forme parte de la formación en medicina", ha subrayado Estopà.

"Se trata, pues, de una mirada lingüística del informe médico. Si los profesionales son conscientes de los errores y del uso inadecuado de la lengua y siguen unas recomendaciones básicas de escritura clara y diáfana, los informes médicos pueden ser más comprensibles, no sólo para los pacientes sino también para otros profesionales y los programas de tratamiento y recuperación de la información", ha añadido la lingüista.

EJEMPLOS REALES

El libro ofrece muchos ejemplos y ejercicios extraídos de informes médicos reales, tiene un capítulos dedicado a las abreviaciones, a la terminología, a aspectos sintácticos, al tratamiento con los pacientes e incluso uno sobre los errores ortotipográficos y sus consecuencias.

"La sospecha de que los médicos emplean un lenguaje críptico, a menudo innecesariamente técnico, no deja de estar fundamentada", según afirma en el prólogo del libro Josep-Eladi Baños, rector de la Universidad de Vic, que añade que con frecuencia, términos empleados en el lenguaje común tienen significados completamente diferentes.

TÉRMINOS COMPRENSIBLES

En este sentido, comenta que "así, las hinchazones de los tobillos se llaman edemas maleolares, al ardor de estómago le llaman pirosis y al dolor de garganta al tragar, odinofagia. Cualquier persona ilustrada puede llegar a tener dificultades de comprensión cuando le hablan de parestesias, anasarca, sarcopenia, crisis comicial o polaquiuria. Con el objetivo de la precisión, la utilización de términos incomprensibles para la población general, a veces excesiva y, a veces, claramente innecesaria", concluye Baños.

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