Como la propia Bad Gyal ha dicho al principio del concierto, lo que a ella se la da bien "no es hablar, sino montar fiestas", y eso es lo que ha hecho este sábado en el Palau Sant Jordi de su ciudad, Barcelona. La cantante ha celebrado la más multitudinaria de su carrera con 17.000 personas, que la han coronado reina de la música urbana.



Nunca antes la catalana había reunido tanta gente. El público no ha parado de bailar ni un segundo, mientras se sucedían las canciones a toda velocidad y Bad Gyal dominaba el escenario a ritmo de dancehall, reguetón, perreo y twerking. "T'estimo molt Barcelona -ha dicho en catalán-. Estoy superfeliz, siento vuestra energía y os quiero agradecer este 'sold out' en mi ciudad".

La cantante Bad Gyal en una imagen promocional / ARCHIVO

ALBA FARELO

La artista irrumpió hace seis años en el panorama musical español y rompió moldes con su canción "Pai" y un vídeo casero que se hizo viral.



Después llegaron temas proféticos, como uno de los primeros que ha sonado este sábado, "Slim Thick", en el que dice "y soy buena en los 'lyrics' y soy buena haciendo 'hits' (...) y siento que en un tiempo Bad Gyal va a ser una estrella". Esas canciones han convertido a Alba Farelo en Bad Gyal.

GIRA

Bad Gyal ha aparecido en el centro del escenario subida a un altar y rodeada de seis bailarines situados unos metros más abajo que ella y, juntos, han hecho arder el Sant Jordi desde la primera nota.



El repertorio ha sido parecido al de su reciente gira por festivales, que empezó el pasado verano en el Primavera Sound de Barcelona y le ha llevado después a Porto, Los Ángeles, Sao Paolo, Santiago de Chile y Buenos Aires. Pero ha habido novedades y, en la sucesión frenética de canciones troceadas y unidas unas a otras sin transiciones para mantener el ritmo en lo más alto en todo momento, se han colado algunos fragmentos de canciones inéditas.

La cantante barcelonesa Bad Gyal en el videoclip de 'Blin blin', canción integrada en su nuevo EP 'Warm Up' / YOUTUBE

COLECTIVO LGTBI

En el público pocos pasaban de los 30 y predominaban las mujeres y los miembros del colectivo LGTBI, que ha estado muy predispuesto en todo momento a liberarse y a sentirse sexy.



Para subrayar el gusto por lo tórrido, el escenario ha lanzado en más de una ocasión llamas hacia el cielo y en las pantallas ha aparecido en letras gigantes la palabra 'pussy' para que quedara claro que, como dice la propia Bad Gyal, "el pussy que manda" es el suyo.

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