Santi Balmes, el compositor y vocalista de Love of Lesbian, tiene claro que todos los músicos buscan su propio camino, pero que desean también gustar a un público con el que nunca se sabe cómo acertar. Y se escriben canciones, muchas, y se dejan –la mayoría—en un cajón. Se desean ‘hits’, pero se anhelan, de verdar, himnos. Balmes asume que por un himno “daría el brazo izquierdo”. El hecho es que Love of Lesbian puede contar con un himno generacional, como Los fans de John Boy, “escrita en unos pocos minutos”. Hay otras, como Planeador, que tuvo menos suerte. Se aparcó y se recuperó más tarde para otros trabajos discogáficos. Es “la historia de la creación, entre la honestidad total y el juego a que te desnudas, pero lo haces a medias”.

Balmes se desnuda, en todo caso, para el lector que desee interpretarlo. Lo hace en Esa pieza que no encaja (Principal), en un diálogo con el escritor y también músico David Escamilla –colaborador en Metrópoli—donde se da rienda suelta a un fenómeno que siempre es inusual: el click creativo. ¿Cómo se componen canciones, cómo se aprende y se decide seguir un camino determinado?

“¿Bowie qué hubiera sido en el caso de ser español? Quizá le hubieran llamado un ‘notas’, porque el mundo ibérico ve las cosas diferente. ¡Si es de L’Hospitalet, como yo, de qué va?!, hubieran dicho". La reflexión de Balmes, en la presentación del libro en la librería La casa del libro, hace referencia a esas diferencias entre creadores artísticos a partir de sus propias referencias culturales. “Bowie se presentaba como un Dios y pedía que se le adorara”, señala Balmes, con la idea de que un artista “debe salir un poco del rebaño para poder crear”.

David Escamilla y Santi Balmes en la presentación 'Esa pieza que no encaja' / MA

La conversación entre Escamilla y Balmes deriva en una reflexión sobre lo políticamente correcto. “No hemos llegado a un nivel de madurez para utilizar las redes sociales de una forma sana y creativa”, señala el cantante de Love of Lesbian, al entender que todo se malinterpreta o se tergiversa, a partir de lo políticamente correcto. “La canción de Loquillo, la de ‘te mataré’, se dice que ahora no se podría cantar, pero sólo es una canción, el problema lo tenemos nosotros, no la canción”, remacha Santi Balmes.

Love of Lesbian es uno de los grupos indies en toda España con mayor éxito. Balmes incide en que el público cree que está en todas partes y que no para de trabajar. Pero dice que no es verdad, y que, en todo caso, “no se puede reprochar a nadie que trabaje, cuando tiene trabajo”.

DIÁLOGO Y RECONOCIMIENTO

Pero, ¿qué hace un artista cuando pasa de los 50 años, como es el caso de Balmes? El asunto central es “no hacer más lo que realmente no te gusta hacer”. Y que a partir de ahora se debe hacer “lo que de verdad da placer”.  ¿Y cuándo empezó todo?

En una salida escolar, cuando el adolescente Balmes sube a un autocar, un compañero de clase le pasa los auriculares de un walkman. Y el joven Santi escucha The Logical Song, de Supertramp. “Cuando subí en el autocar no sabía a qué me dedicaría de mayor, y cuando bajé sabía que quería ser compositor”. Porque Balmes se siente un “compositor”, un elaborador de historias.

David Escamilla y Santi Balmes / MA

En el libro se da cuenta de quién es el telépata de Dublín. ¿Bono? Tal vez. ¿Van Morrison? Habrá que leerlo, porque Balmes se expresa, para los amantes de Love of Lesbian, pero, en realidad, para todos los que adoran la música y la cultura, en todas sus expresiones. El telépata es alguien muy cercano. Uno de los grandes referentes del vocalista de la banda indie.

Con el auditorio lleno para escuchar a Balmes, el artista insistió en buscar aquello que a cada uno le llene, desde la convicción de que “todos estamos vacíos, de que necesitamos que nos quieran, y lo digo como perteneciente a una familia burguesa catalana que siempre ha dejado de lado las emociones o las ha visto como algo sospechoso”.

La pieza que no encaja es Balmes, en la banda Love of Lesbian, como admite él mismo. “En la vida normal soy muy mediocre, pero soy brillante en algunas cosas que son las que ve el público. Pero en la vida normal, sin la música, me moriría de inanición”. Aplausos, preguntas y reflexiones. Es el diálogo que reclama Escamilla, en una librería en Barcelona.

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