Hay infinidad de obras de arte en Barcelona. Habitualmente, nos quedamos con las más conocidas y vistosas, fáciles de localizar y a la vista de todos. Pero esta ciudad esconde otras muchas que pasan desapercibidas quizá por encontrarse en los lugares más insospechados. Seguro que habéis recorrido la Rambla de cabo a rabo cientos de veces, de día y de noche. ¿Y si os dijera que posiblemente en alguno de vuestros paseos habéis pisoteado una de esas discretas obras de arte a las que les gusta pasar desapercibidas? Y no me refiero al popular mosaico de Miró a la altura de la plaza de la Boquería, aunque como en este caso, también está en el suelo. 

ANTIFAZ DORADO DE JOAN BROSSA

Caminad por la parte central de la Rambla hasta la confluencia con Portaferrissa, y una vez allí, es cuestión de agachar la cabeza, mirar atentamente el suelo que pisáis y poner la vista a trabajar. Et voilà! Ahí está, pequeño y reluciente, un antifaz dorado en una baldosa cuadrada con inscripción “mi FAD Sebastià Gasch a la Rambla 1991”. Esta pequeña gran obra de arte es de Joan Brossa, uno de los poetas en lengua catalana más importantes de este tiempo, que cubrió diversos géneros (literario, escénicio, visual, objetual...). 

Imagen del antifaz dorado de Joan Brossa Inma Santos

LA RAMBLA GANA EL PREMIO SEBASTIÀ GASCH

El Fomento de Artes Decorativas (FAD), entidad nacida en 1903 para animar a las artes industriales, concede cada año una serie de premios, entre ellos, el Sebastià Gasch, en recuerdo de este periodista. El galardón fue creado poco después del homenaje que le rindió el FAD 1976 por su apoyo a las artes del espectáculo. Pues bien, en 1991, la Rambla ganó este galardón por las estatuas vivientes del popular paseo barcelonés. Brossa tenía una relación especial con el teatro, y, al enterarse de que el popular paseo barcelonés se había llevado el galardón por sus estatuas vivientes, les dedicó este antifaz incrustado en el pavimento como reconocimiento.

POEMAS URBANOS

Pero este antifaz no es la única huella en la ciudad. Los poemas urbanos de Brossa están repartidos por plazas, jardines, edificios y calles, y dan para una ruta barcelonesa (o incluso varias), que bien podría empezar en Ciutat Vella. En la plaza de la Catedral están las letras de bronce que forman la palabra Barcino, las Letras Gimnasticas que decoran el escaparate de la tienda de magia El Ingenio, en la calle D'en Rauric y el  Rellotge il.lusori en el vestíbulo del Teatre Poliorama. En el Eixample se encuentra el Homenatge al llibre, en el cruce de Gran Via. Y desde aquí, a la Illa Joan Brossa se accede por la calle de Rosselló. Allí, en la zona de juegos infantiles, descansa en el césped su poema visual  Faune y, en el  Col.legi d'Aparelladors, donde se alza su escultura El llagost. Así que, ya sabéis, calzado cómodo, y a brossear.

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