Montaje de Rigoberta Bandini con el barrio de fondo
El barrio de Barcelona donde creció Rigoberta Bandini, presentadora de los Goya 2026: arquitectura modernista y esencia de pueblo
Sobre el escenario, Ribó viste el uniforme de las Teresianas de Ganduxer, un gesto simbólico con el que “abraza aquello que odiaba para hacerlo saltar por los aires”
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Rigoberta Bandini, alter ego musical de Paula Ribó, se convirtió en uno de los fenómenos culturales más singulares de 2020. Cantante, actriz de doblaje —con trabajos en Caillou o El viaje de Chihiro—, escritora (Vértigo) y dramaturga, Ribó pasó de sonar en comedores domésticos a llenar escenarios. “He saltado de Spotify a los escenarios”, afirma aún sorprendida por una legión de seguidores entre los que figuran C. Tangana o Ada Colau.
La cantante barcelonesa Rigoberta Bandini
Su pop electrónico fue un refugio emocional en un año marcado por la incertidumbre. Canciones como Too many drugs o Cuando tú nazcas se convirtieron en banda sonora de una espera colectiva que parecía no terminar nunca, ni siquiera con la llegada de la vacuna.
Música en libertad y raíces personales
Con el videoclip de Perra a punto de estrenarse, Ribó evita pensar en un álbum cerrado. Prefiere “componer en libertad, tema a tema”, sin la presión del formato. Para ella, la música es “movilizadora de almas” y su valor crece cuantas más personas la escuchan.
El proyecto musical nació en paralelo a su maternidad y a su regreso a Sant Gervasi, el barrio donde creció. “Nací en la clínica Sagrada Familia y no me fui hasta los 23 años. Aquí tengo a mi gente y aquí descubrí todas mis facetas, ahora concentradas en Rigoberta Bandini”, explica.
El Sant Gervasi de Rigoberta Bandini
Sobre el escenario, Ribó viste el uniforme de las Teresianas de Ganduxer, un gesto simbólico con el que “abraza aquello que odiaba para hacerlo saltar por los aires”. Punk de espíritu, confiesa escuchar a Mocedades y reconocer que Sant Gervasi siempre le ha generado contradicciones.
Mercat de Sant Gervasi
De vuelta al barrio junto a Esteban, su pareja y miembro de Venga Monjas, también criado allí, reivindica el sentimiento de hogar. “En el móvil aún lo tengo como ‘Colega del barrio’”, cuenta.
Aprecia la sensación de pueblo en zonas como el Farró y celebra que el turismo no haya colonizado estas calles, aunque echa en falta más espacios verdes y vida cultural.
Entre su faceta de madre, la de Paula Ribó y la de Rigoberta Bandini, la artista sueña con sonar en películas de Paolo Sorrentino y colaborar con Mónica Naranjo. Antes de despedirse, comparte una exclusiva para sus seguidores.