Aunque las fiestas quedaron atrás y los adornos navideños ya forman parte del recuerdo, Barcelona se resiste a apagar del todo el espíritu de la Navidad.
En pleno corazón de la ciudad, algunos de sus barrios más emblemáticos conservarán la iluminación festiva durante todo el año, convirtiendo sus calles en espacios más luminosos y acogedores incluso fuera de la campaña navideña.
Luces navidad 2024
La iniciativa se desplegará en distintos puntos de Ciutat Vella, especialmente en zonas del Gòtic, el Born y Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera. Se trata de calles estrechas y con escasa luz natural, donde las guirnaldas navideñas seguirán encendidas a lo largo de 2026 con un objetivo claro: reforzar la sensación de seguridad y animar a vecinos y visitantes a recorrer estos espacios sin recelos cuando cae la noche.
Una demanda histórica del comercio
El proyecto, adelantado por La Vanguardia, responde a una demanda histórica del tejido comercial situado a ambos lados de la Via Laietana. Según el mismo medio, la propuesta ha tenido una acogida positiva entre comerciantes y residentes, aunque todavía no se han concretado los horarios exactos de encendido.
En cualquier caso, las luces se activarán una vez finalice la luz diurna, adaptándose al ciclo natural del día.
Desde el Ayuntamiento, el teniente de alcalde de Seguridad y concejal de Ciutat Vella, Albert Batlle, ha subrayado que la medida busca también dinamizar la vida comercial, cultural y social de estos barrios.
Luces navidad 2024
El consistorio trabaja, además, en un modelo que permita extender esta red de iluminación a más calles, creando un entramado más capilar y homogéneo en el distrito.
Precedentes que iluminan el camino
La idea no parte de cero. Hace algunos años, comerciantes de la zona próxima a Santa Maria del Mar optaron por instalar guirnaldas por iniciativa propia para mejorar la iluminación de las callejuelas. Aquella prueba piloto sentó las bases de lo que ahora se impulsa desde la administración.
Juan Carlos Arriaga, miembro de la asociación de comerciantes del Born, recuerda que fue una “experiencia muy efectiva y económica” que no generó quejas vecinales. “Hace un par de años se la trasladamos al alcalde Collboni y le pareció una buena propuesta”, explica. Ahora, esa iniciativa puntual se consolida como un proyecto municipal que aspira a reforzar la identidad urbana de uno de los entornos con más historia de Barcelona.
