Barcelona vuelve a situarse en el centro del mapa artístico internacional con una de las grandes exposiciones de la temporada.
La Fundació Joan Miró acoge Miró y los Estados Unidos, una ambiciosa muestra temporal que reúne más de 130 obras procedentes de colecciones europeas y norteamericanas y que propone una nueva lectura del legado del artista catalán.
La exposición ya está abierta al público y puede visitarse hasta el 22 de febrero de 2026 con un amplio recorrido que va desde la sala 0 hasta la sala 14 del museo.
Se trata de una de las apuestas más relevantes del calendario cultural barcelonés, tanto por el volumen de obras como por el enfoque historiográfico que plantea.
Un Miró más allá de París
Tradicionalmente, la evolución artística de Joan Miró se ha explicado a partir de su relación con París y las vanguardias europeas. Sin embargo, esta exposición desplaza el foco y sitúa a Estados Unidos como un eje clave en su desarrollo creativo.
A través de obras, documentos y diálogos visuales, la muestra demuestra cómo el contacto de Miró con el contexto artístico norteamericano fue decisivo en distintas etapas de su carrera.
nauguración de la exposición Miró y los Estados Unidos, comisariada per Marko Daniel, Matthew Gale y Dolors Rodriguez Roig
Lejos de ser una influencia unidireccional, el intercambio fue mutuo y contribuyó de forma significativa a la configuración del arte del siglo XX.
Un diálogo intergeneracional
Miró y los Estados Unidos no es una retrospectiva al uso. El discurso expositivo se articula como un diálogo intergeneracional entre Joan Miró y algunos de los artistas más influyentes del arte moderno estadounidense.
Entre los nombres presentes destacan Jackson Pollock, Mark Rothko, Lee Krasner, Helen Frankenthaler, Louise Bourgeois, Arshile Gorky o Alice Trumbull Mason, entre muchos otros.
La convivencia de sus obras permite entender cómo las prácticas creativas se influyeron y enriquecieron mutuamente.
El recorrido pone especial énfasis en la pintura gestual, la abstracción y la pintura de acción, corrientes que redefinieron el lenguaje artístico de la época y en las que Miró tuvo un papel más central de lo que habitualmente se reconoce.
Entrada de la Fundació Miró, en Montjuïc / Archivo
El papel clave de las mujeres artistas
Uno de los grandes aciertos de la exposición es la reivindicación del papel de las mujeres artistas en la construcción del arte contemporáneo. La muestra subraya su relevancia no solo como creadoras, sino también como referentes intelectuales y motores de innovación.
Artistas como Louise Bourgeois, Lee Krasner o Helen Frankenthaler aparecen integradas en el relato principal, alejándose de lecturas marginales.
Esta perspectiva permite ampliar la narrativa histórica y ofrece una visión más compleja y fiel del ecosistema artístico del siglo XX.
Miró en Nueva York y sus viajes
El núcleo temporal de la exposición se sitúa entre dos hitos fundamentales: las retrospectivas de Miró en Nueva York en 1941 y 1959. Entre ambas fechas, el artista realizó siete viajes a Estados Unidos entre 1947 y 1968, lo que le permitió consolidar relaciones personales y profesionales iniciadas ya en la década de 1920.
Estos viajes no solo reforzaron su proyección internacional, sino que influyeron directamente en su manera de entender el proceso creativo, el formato de las obras y su relación con el espacio.
La exposición traza este recorrido vital y artístico con precisión, apoyándose en obras clave y préstamos excepcionales.
Patio Norte de la Fundació Miró / FUNDACIÓ MIRÓ
Más de 130 obras
La muestra reúne más de 130 piezas procedentes tanto de instituciones europeas como estadounidenses, además de obras del propio fondo de la Fundació Joan Miró. Pinturas, esculturas, dibujos y obra sobre papel conforman un conjunto excepcional, difícilmente repetible.
Miró y los Estados Unidos está coorganizada con The Phillips Collection de Washington, donde podrá verse del 21 de marzo al 5 de julio de 2026.
Cómo llegar a la Fundació Joan Miró
La Fundació Joan Miró se encuentra en la montaña de Montjuïc, uno de los grandes pulmones culturales de Barcelona. Se puede acceder fácilmente en transporte público mediante autobuses urbanos, funicular o combinando metro y caminata.
La visita a la exposición puede completarse con un recorrido por el edificio diseñado por Josep Lluís Sert y las vistas privilegiadas sobre la ciudad, convirtiendo la experiencia en un plan cultural completo.
