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La Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Barcelona ha dictado sentencia absolutoria para el celador del Hospital de Bellvitge acusado de abusar sexualmente de una paciente ingresada por anorexia en el verano de 2020.

El tribunal ha desestimado las peticiones de pena —la Fiscalía solicitaba nueve años de prisión y la acusación particular diez— al concluir que existen "dudas" sobre la versión de la denunciante y que no hay pruebas periféricas que sustenten la acusación.

Contradicciones en el relato de la víctima

El fallo judicial fundamenta la absolución en las "limitaciones y debilidades" del testimonio de la paciente. La sala destaca una "clara contradicción" en las declaraciones de la mujer: días después de presentar la denuncia, negó ante el servicio de ginecología del Hospital Clínic haber sufrido penetración anal, bucal o vaginal, un hecho que choca frontalmente con lo que sostuvo posteriormente en sede judicial.

Exterior de la Audiencia de Barcelona RRSS

El tribunal subraya que no resulta "lógico" que la denunciante, una enfermera de 36 años con más de una década de experiencia, desconociera la diferencia técnica o física de una penetración en el momento del examen médico. Además, la sentencia señala que el relato carecía de detalles sobre circunstancias "sorpresivas" esperables en un entorno hospitalario activo.

Un entorno de "puertas abiertas"

Uno de los puntos clave para la defensa ha sido la configuración del espacio donde supuestamente ocurrieron los hechos. El tribunal ha dado validez a los testimonios del personal sanitario, que corroboraron que en esa unidad las puertas de las habitaciones deben permanecer abiertas para el control de los pacientes.

Los magistrados consideran inverosímil la comisión del delito en un lugar con "permanente control y asistencia", donde el personal entra y sale constantemente y donde los celadores, por protocolo, solo acceden a las habitaciones bajo requerimiento previo de enfermeras o médicos.

Hospital Bellvitge SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

La hipótesis del "móvil espurio"

La sentencia va un paso más allá al no descartar la existencia de un motivo falso en la denuncia. El tribunal sugiere la posibilidad de un "móvil espurio" relacionado con la "constante y reiterada voluntad" de la paciente de obtener el alta hospitalaria, una situación de tensión descrita por varios testigos durante el juicio.

Finalmente, la falta de pruebas documentales ha jugado a favor del acusado. La denuncia se interpuso 16 días después de que la paciente recibiera el alta, momento en el que, cumpliendo con la normativa de protección de datos y seguridad, las imágenes de las cámaras de seguridad del hospital ya habían sido borradas, impidiendo confirmar o desmentir los movimientos del celador.

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