El capricho, de Antoni Gaudí

"El capricho", de Antoni Gaudí El capricho de Antoni Gaudí

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La joya modernista menos conocida de Gaudí está en este barrio de Barcelona: declarada Patrimonio de la Humanidad

Este monumento está situado fuera de territorio catalán, concretamente en la localidad cántabra de Comillas

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Antoni Gaudí es, sin duda, el arquitecto que definió el skyline de Barcelona, y una figura emblemática más allá de las fronteras de la capital catalana. Una de sus obras menos conocidas se encuentra, precisamente, en otra autonomía: en la localidad cántabra de Comillas

Conocido popularmente como El Capricho, este edificio no solo es un imán para el turismo nacional, sino que ahora se prepara para dar el salto definitivo: convertirse en Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El Gobierno de Cantabria, junto a los gestores del monumento, ha iniciado una ofensiva institucional para que esta villa de veraneo sea incluida en la lista mundial de referencia. Se trata de una ampliación de la actual declaración que ya ostentan otras obras del arquitecto, como la Sagrada Família o la Casa Batlló. El objetivo es que para el Año Gaudí 2026, coincidiendo con el centenario de su muerte, El Capricho luzca ya la prestigiosa distinción.

Un refugio de girasoles y música

Construido entre 1883 y 1885, la Villa Quijano (nombre original del inmueble) fue un encargo de Máximo Díaz de Quijano, un indiano enriquecido en las Américas y cuñado del Marqués de Comillas. Lo que Gaudí proyectó fue mucho más que una casa de descanso. 

El edificio destaca por su imponente torre cilíndrica revestida de cerámica, pero sobre todo por sus icónicos girasoles. Miles de azulejos que representan esta flor envuelven la fachada, orientándose --al igual que la propia planta de la casa-- según la trayectoria del sol. Es una de las primeras muestras del naturalismo que más tarde definiría la etapa de madurez del arquitecto en Barcelona.

El simbolismo oculto de Gaudí

Entrar en El Capricho es sumergirse en un juego de metáforas. El propietario era un gran aficionado a la música, y Gaudí no dejó pasar este detalle. Los visitantes más observadores pueden encontrar referencias musicales en cada rincón: desde las barandillas de hierro forjado que imitan una clave de sol, hasta las ventanas del salón principal, que emiten sonidos similares a campanas al abrirse y cerrarse mediante un sistema de contrapesos.

El capricho, de Antoni Gaudí

"El capricho", de Antoni Gaudí El capricho de Gaudí

Incluso la distribución interior estaba pensada para el bienestar: un gran invernadero central distribuía el calor y la luz a las estancias principales, una solución arquitectónica que a día de hoy se consideraría bioclimática

Un revulsivo para el turismo cultural

La candidatura a la UNESCO no es solo una cuestión de prestigio. Para Comillas y para el conjunto de Cantabria, este reconocimiento supondría un impulso económico y turístico sin precedentes. Actualmente, el edificio funciona como casa-museo y ya es uno de los monumentos más visitados de la región, habiendo sido elegido en 2023 como el "Mejor Monumento del Mundo" en los prestigiosos Remarkable Venue Awards.

La Generalitat de Catalunya y las instituciones cántabras trabajan ahora de la mano para unificar el legado del arquitecto. Con el horizonte puesto en 2026, el "universo Gaudí" busca completar su constelación con esta pieza fundamental que, pese a estar a cientos de kilómetros del passeig de Gràcia, comparte el mismo ADN de genialidad y vanguardia que sigue fascinando al mundo entero.