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El BOE lo confirma: las empresas tendrán que rehacer las nóminas del primer trimestre de 2026 por una orden de cotización
Esta decisión administrativa obliga a las empresas a revisar y corregir las cuentas de los tres primeros meses del año, generando un auténtico rompecabezas burocrático.
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Nuevo varapalo para el tejido empresarial. El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha confirmado que la nueva orden de cotización a la Seguridad Social para 2026 llega con carácter retroactivo desde el 1 de enero.
Esta decisión administrativa obliga a las empresas a revisar y corregir las cuentas de los tres primeros meses del año, generando un auténtico rompecabezas burocrático.
La medida ha despertado la indignación del Consejo General de Graduados Sociales de España, que advierte de la falta de previsión del Ejecutivo. Según denuncian, se ha gestionado todo el inicio del año sin conocer las reglas definitivas de cotización.
Efectos retroactivos
El principal problema radica en que las cotizaciones correspondientes a enero y febrero ya han sido abonadas bajo los parámetros anteriores. Al entrar en vigor la nueva normativa con efectos desde el primer día del año, las cifras ya liquidadas no coinciden con las actuales.
Aunque la Seguridad Social se ha comprometido, a través del Boletín RED 2026/05, a realizar la regularización de oficio para los meses de enero y febrero, el escenario se complica con el mes de marzo.
Instituto Municipal de Hacienda de Barcelona
Esta última liquidación queda fuera de la corrección automática, dejando en manos de las empresas y sus asesores la tarea de adaptar las nóminas en apenas unos días y sin casi margen de maniobra.
Seguridad jurídica
Desde el colectivo de graduados sociales, encabezado por su presidente Ricardo Merchán, aseguran que los profesionales han trabajado durante todo el trimestre "a ciegas", sin la información necesaria para realizar su labor con rigor.
"Las empresas y los trabajadores tienen derecho a saber qué van a cobrar y cotizar desde el 1 de enero", reclaman desde el Consejo.
Edificio del Instituto Municipal de Hacienda de Barcelona
La consecuencia más inmediata para el empleado de a pie es la incertidumbre. Muchos trabajadores verán cómo sus nóminas del mes de abril o mayo sufren ajustes inesperados para compensar las diferencias de los meses anteriores.
Escenario que se repite
No es la primera vez que el Gobierno recurre a esta fórmula de publicación tardía. Ya en el año 2022 se vivió una situación similar, cuando la orden de cotización no vio la luz hasta finales de enero del año siguiente.
Sin embargo, la repetición de este patrón en 2026 sugiere una cronificación de la demora administrativa que perjudica la competitividad de las pymes españolas.