Fotomontaje de Eva Longoria y el Castillo de Peralada
El refugio de Eva Longoria en España: joya medieval situada sobre una colina, tiene 200 habitantes y un castillo del siglo XIV
La actriz se ha enamorado de este lugar de calles empedradas y de la gastronomía local, con una especial devoción por el fuet
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Catalunya se ha convertido en el refugio predilecto de grandes estrellas internacionales que buscan escapar del bullicio de Hollywood.
Entre ellas destaca Eva Longoria, quien ha encontrado en el corazón del Empordà su lugar en el mundo.
No se trata de una elección al azar; la actriz vivió durante seis meses en Peralada, un pequeño municipio de la provincia de Girona que personifica la esencia más pura de la vida mediterránea: historia, silencio y una gastronomía que crea adicción.
En una colina
Situado sobre una suave colina que domina la llanura del Alt Empordà, este enclave de apenas 200 habitantes en su núcleo histórico —aunque el municipio es algo mayor— se ha convertido en el secreto mejor guardado de la intérprete de Mujeres Desesperadas.
La joya de la corona es, sin duda, su imponente castillo del siglo XIV, una fortaleza que no solo define el perfil del pueblo, sino que también sirve como epicentro cultural y social de la zona.
Castillo de Peralada
Castillo histórico
El Castillo de Peralada es mucho más que un monumento; es un organismo vivo que alberga desde un casino hasta un festival internacional de música.
Construido originalmente en el siglo IX y reconstruido tras un incendio en el XIV, su arquitectura gótica y sus jardines de diseño francés enamoraron a Longoria durante su estancia.
La actriz se alojó en las dependencias de este complejo mientras rodaba proyectos profesionales, integrándose rápidamente en la calma de sus calles empedradas.
Biblioteca
Uno de los rincones más fascinantes que se ocultan tras sus muros es la biblioteca del Convento del Carmen, anexo al castillo.
Este espacio custodia una colección bibliográfica de valor incalculable, incluyendo más de mil ediciones distintas de El Quijote.
Es este aura de intelectualidad y sosiego lo que permite a figuras públicas de la talla de Longoria pasear por sus alrededores sin la presión constante de los focos, disfrutando de la luz mágica que baña los capiteles románicos del Claustro de Sant Domènec.
Biblioteca del Museu de Peralada
Enamorada de la gastronomía
Pero no todo es arquitectura y paisaje en este rincón de la Costa Brava interior. La conexión de Eva Longoria con Peralada pasó inevitablemente por el estómago.
La propia actriz ha confesado en diversas ocasiones, y a través de sus redes sociales, su absoluta devoción por la gastronomía local.
Su rutina diaria incluía desayunar un cortado en la cafetería de al lado de casa y deleitarse con el ritual del pa amb tomàquet, un plato sencillo que, según afirma, ha intentado replicar sin éxito en Estados Unidos.
Peralada
'Vicio' por el embutido
Sin embargo, el producto que ha robado definitivamente su corazón es el fuet. La actriz ha llegado a declarar que no puede vivir sin este embutido catalán, hasta el punto de meter varias piezas en su maleta cada vez que regresa a Norteamérica.
Esta pasión por el producto de proximidad es lo que define su "estilo de vida slow" en el Empordà, donde prefiere la autenticidad de una carnicería local y el sabor del aceite de oliva virgen frente a los lujos de las grandes capitales.
Desconexión
La ubicación estratégica de este refugio permite combinar la paz absoluta con la cercanía a puntos clave de la cultura catalana, como el Museo Dalí de Figueres.
Para quienes buscan seguir los pasos de la actriz, la recomendación es clara: perderse por las callejuelas medievales al atardecer, cuando la piedra de las casas adquiere un tono dorado, y terminar la jornada con una copa de vino de la DO Empordà, otro de los grandes tesoros que Longoria descubrió en su retiro gironés.