Mucha gente pasea por el centro de Barcelona en una imagen de archivo / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

Mucha gente pasea por el centro de Barcelona en una imagen de archivo / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

Vivir en Barcelona

Barcelona rompe su récord de personas con más de 100 años: los nacimientos caen a mínimos históricos y la inmigración impulsa la población

La ciudad logra mantener su padrón en 1,72 millones de habitantes gracias a la llegada de ciudadanos extranjeros, que logran compensar un saldo vegetativo en números rojos y una población cada vez más envejecida

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Barcelona tiene más personas centenarias que nunca.

La capital catalana experimenta una profunda transformación en su ciudadanía y, según los últimos datos del padrón municipal de 2026, la ciudad logra compensar un saldo vegetativo muy negativo --marcado por la cifra de nacimientos más baja en más de un siglo-- gracias a la llegada constante de talento y residentes extranjeros.

El invierno demográfico es una realidad incontestable en la ciudad. El padrón revela un contraste histórico: la mejora en la calidad y la esperanza de vida ha situado a 1.196 personas por encima de los 100 años de edad. Se trata de un récord absoluto, una franja demográfica dominada de forma aplastante por las mujeres, quienes representan el 82% de este selecto grupo de superlongevos.

En la otra cara de la moneda se encuentra el desplome de la natalidad. Durante el año 2025, apenas se contabilizaron 11.012 nacimientos, lo que supone el valor más bajo registrado desde el año 1900, con la única salvedad de 1939, un año anómalo marcado por el final de la Guerra Civil.

Al cruzar este escaso volumen de recién nacidos con las 14.557 defunciones del mismo periodo, el saldo natural de la ciudad se hunde en cifras negativas con una pérdida de 3.549 personas, empujando la edad media del barcelonés hasta los 44,6 años.

Una persona mayor en Barcelona en una imagen de archivo

Una persona mayor en Barcelona en una imagen de archivo Europa Press

La inmigración actúa como motor demográfico

Ante este escenario de baja natalidad y población envejecida, el dinamismo migratorio se erige como el gran salvavidas de la ciudad. Es el único factor que permite mantener la población estabilizada en 1.729.963 habitantes, lo que supone un leve descenso del 0,1 % respecto al año anterior, pero consolida el segundo valor más alto de las últimas cuatro décadas.

Mientras la población autóctona continúa su goteo a la baja y ya representa solo el 44,6 % del padrón --confirmando una tendencia iniciada hace dos décadas--, el peso internacional no deja de crecer y diversificarse. El saldo migratorio de la ciudad dejó un balance positivo de 11.383 nuevas personas. Gracias a esta inyección demográfica, los empadronados con nacionalidad extranjera aumentan un 0,7 % y suman ya 460.409 personas, acaparando el 26,6 % del total del censo.

En las calles de la capital catalana conviven actualmente hasta 181 nacionalidades diferentes. Del total de los nacidos en el extranjero, el 53,2 % provienen del continente americano, situándose Argentina, Colombia y Pakistán como los principales países emisores de nuevos residentes. Este impacto demográfico no se reparte de forma equitativa por el territorio: aunque siete de los diez distritos pierden población, Ciutat Vella, Nou Barris y Sant Andreu logran pequeños crecimientos. El caso de Ciutat Vella resulta el más llamativo, ya que la población extranjera supone allí el 54,8 % del vecindario.

Vista panorámica con la Torre Glòries de Barcelona al fondo

Vista panorámica con la Torre Glòries de Barcelona al fondo David Zorrakino - EP

Hogares más solitarios y con mayor nivel formativo

La falta de relevo generacional altera inevitablemente la fotografía del interior de los domicilios. Las casas con niños son cada vez menos frecuentes y hoy representan únicamente el 21,4 % de los hogares barceloneses. En su lugar, el modelo que gana terreno de forma imparable es el de los hogares unipersonales, que ya suponen prácticamente un tercio de todas las viviendas de la ciudad.

Por último, el padrón de 2026 constata que Barcelona es una urbe cada vez más cualificada. El 37,4 % de los mayores de 16 años posee estudios superiores, una estadística formativa liderada por las mujeres con un 39,6 % frente al 35 % de los hombres. Este capital humano recibe, además, un fuerte impulso del exterior. El 42,7 % de la población extranjera cuenta con titulación superior, un porcentaje que asciende hasta un 44 % si se tienen en cuenta exclusivamente a los nuevos residentes recién llegados.