El hombre en silla de ruedas circulando por la Ronda Litoral
VÍDEO: Sorprenden a un hombre circulando en silla de ruedas por la Ronda Litoral de Barcelona
Un taxista ha grabado la insólita escena a la altura de la Vila Olímpica, donde el individuo circulaba por el arcén ignorando las advertencias sobre el grave peligro de transitar por esta vía rápida
La Ronda Litoral de Barcelona (B-10) es conocida por su denso volumen de tráfico y la velocidad de sus vehículos, un entorno donde cualquier despiste puede resultar fatal.
Sin embargo, este martes la tensión habitual de la vía dejó paso a la incredulidad absoluta cuando los conductores se toparon con un usuario completamente inesperado: un hombre desplazándose tranquilamente por el arcén a bordo de su silla de ruedas eléctrica.
El suceso, que tuvo lugar a plena luz del día cerca de la Vila Olímpica en dirección al Llobregat, fue inmortalizado por un taxista que no daba crédito a lo que veía a través de su parabrisas.
Las imágenes, que han sido compartidas por la asociación Élite Taxi, evidencian cómo el individuo avanza a su propio ritmo, en paralelo al incesante flujo de coches y motocicletas que lo adelantan.
Todo ello en una infraestructura de alta capacidad donde el paso de peatones, bicicletas y vehículos de movilidad personal está estrictamente vetado por ley.
El hombre en silla de ruedas
"¡Oiga, que está prohibido ir por aquí!"
El asombro del profesional del volante quedó registrado en la propia grabación. Entre el desconcierto y la estupefacción, el conductor relató la escena en directo preguntándose si el hombre se había desorientado por completo o si, por el contrario, era plenamente consciente de su temeridad.
https://www.instagram.com/circuliperladreta.cat/reel/DZpq67YIgAy/
"Atención porque hay un nuevo vehículo en la Ronda Litoral. Hostia, qué fuerte", comentaba el taxista, cuestionándose en voz alta adónde podía dirigirse el señor en esas circunstancias.
"¿Se ha perdido, o es que le hace ilusión?", comenta, debatiéndose entre el asombro y la estupefacción. Segundos después, insiste: "Madre mía, ¿dónde va este señor?".
Ante el evidente riesgo de atropello, el conductor decidió pasar a la acción. Al rebasar al individuo, bajó la ventanilla para alertarle directamente de la ilegalidad de su ruta, gritándole que el paso estaba prohibido por esa calzada. "¡Oiga, que está prohibido ir por aquí!", le grita.
Pese a la advertencia, el hombre al mando de la silla de ruedas optó por la indiferencia más absoluta. Sin inmutarse, sin girar la cabeza y sin hacer el menor ademán de abandonar el arcén o solicitar asistencia para salir de la vía, continuó su lenta marcha por una de las arterias más peligrosas de la capital catalana.