Mura /  Catalunya Turisme

Mura / Catalunya Turisme

Vivir en Barcelona

El pueblo perfecto para recorrer a pie calles de cuento y comer a reventar: tiene una ermita románica del siglo XVII

Un destino perfecto para enriquecer el paladar con la mejor comida de proximidad, encontrarás la carne, los garbanzos, el aceite y el vino

El refugio donde descansa Marc Cucurella en un pueblo de 10.000 vecinos: el mejor parque natural y una histórica masía del siglo XII

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Mura es un pequeño pueblo que ha sabido conservar su marcado carácter medieval, algo muy impropio de la provincia de Barcelona, una de las más industrializadas de España y donde este tipo de pueblos y enclaves han quedado sepultados por el avance inexorable del progreso y el turismo de masas.

Los primeros registros que se tienen de este minúsculo pueblo de la provincia de Barcelona se remontan al cambio del primer milenio. Para el siglo XI, Mura contaba ya con el encanto medieval del que aún presume.

La agricultura más tradicional y, en particular, el cultivo de la vid y la elaboración de vino (hasta que la filoxera arrasó los viñedos en el siglo XIX) definieron la vida en este rincón de la comarca del Bages a lo largo de los siglos.

Situado en el conglomerado montañoso de Sant Llorenç del Munt, Mura forma parte de los Valles del Montcau, un entorno donde la abundancia de vegetación y fauna ha dibujado desde siempre un perfil de villa ligado a la tierra.

Un pueblo con mucho encanto

Hoy muchas de las fincas y viñas están abandonadas, pero la población conserva el encanto de una esplendorosa Edad Media, visible en el núcleo antiguo, con casas de piedra o la iglesia románica de Sant Martí, y un entorno envidiable con paisajes sorprendentes en primavera, como la Gorja del Pare.

El corazón del pueblo es, por supuesto, su parte más antigua, su casco viejo, un lugar donde aún resuenan los ecos de tiempos pasados. Encaramado en la ladera del estrecho valle, el lugar es una joya tallada en piedra, y recorrer sus estrechas callejuelas llenas de encanto es, por supuesto, un auténtico placer.

Balcones floridos, algún lavadero, pequeñas plazoletas, arcos y casas de piedra, la hiedra devorando viejos muros… El casco viejo de Mura es uno de esos lugares donde la historia se palpa.

Una gastronomía familiar

Según recoge Catalunya Turisme, para enriquecer el paladar con la mejor comida de proximidad, encontrarás la carne, los garbanzos, el aceite y el vino.

El Bages es tierra de olivos y tiene uno de los mejores aceites de la provincia, y entre los mejores de Cataluña. Podrás encontrar catas de aceites especializadas por toda la comarca. Por otro lado, también destacan por su tradición vitícola y tener muy buenos vinos con denominación de origen.

Dicho portal web recoge que en esta zona también son muy típicos los garbanzos, así que en cualquier plato es posible que te los encuentres de acompañante. Además, la carne de proximidad también es algo que vale la pena degustar.

Si quieres degustar una buena experiencia de gastronomía, tendrás que elegir entre los 4 restaurantes que hay en el pueblo. Cada uno de ellos con un ambiente rústico único y una variedad culinaria con especialidades de la zona. También, por la zona, encontrarás zonas de picnic donde podrás disfrutar del espacio natural.