Pau Cubarsí y Estanyol en una imagen de archivo

Pau Cubarsí y Estanyol en una imagen de archivo

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El refugio donde creció Pau Cubarsí: un pueblo de 185 vecinos rodeado de bosques y con el cráter volcánico más grande de la Península

El joven central se ha consagrado como una de las irrupciones más extraordinarias del fútbol mundial, pero sus raíces siguen intactas en un pequeño pueblo sin colegio donde su talento comenzó a aterrorizar a los rivales

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El mundo del fútbol asiste atónito a la irrupción de una de las figuras defensivas más imponentes de la última década. Con una madurez impropia de su juventud, Pau Cubarsí ha derribado la puerta del profesionalismo para consolidarse como un muro infranqueable en la élite.

Su asombrosa capacidad para anticiparse a los delanteros, sumada a una salida de balón privilegiada que recuerda a los años dorados de leyendas como Gerard Piqué o Carles Puyol, le ha catapultado hasta la cumbre a una velocidad de vértigo.

Hoy, mientras los ojos del planeta están puestos en él durante su flamante debut en un Mundial absoluto, resulta casi imposible imaginar que la forja de esta superestrella internacional comenzó en uno de los rincones más silenciosos y recónditos de la geografía catalana.

El pequeño refugio a la sombra de un volcán

Lejos del ruido mediático de los grandes estadios y de los focos del torneo internacional, el verdadero origen del nuevo líder de la zaga se encuentra en Estanyol.

Estanyol en una imagen de archivo

Estanyol en una imagen de archivo Archivo

Este pequeño municipio se erige como un remanso de paz inalterable. Esta pequeña localidad gerundense, que apenas cuenta con 185 habitantes, destaca por su privilegiado entorno natural, rodeada de espesos bosques y ubicada estratégicamente junto al cráter volcánico más grande de toda la Península Ibérica.

Es un lugar donde el tiempo parece transcurrir a otra velocidad y donde los oficios de toda la vida, como la histórica carpintería que todavía regenta el padre de Pau Cubarsí, siguen marcando el ritmo del día a día.

La extrema sencillez de este enclave es tal que no dispone de colegio propio ni de campos de fútbol de césped donde los niños puedan dar sus primeros toques al balón en condiciones profesionales. De hecho, la tranquilidad es tan profunda en la comunidad que la misa se celebra únicamente una vez al mes.

Sin embargo, la irrupción mundial de su vecino más ilustre ha revolucionado por completo la apacible rutina del pueblo. El joven talento ha puesto a este recóndito rincón de la geografía catalana en el mapa internacional.

El terror de las defensas rivales

Aunque en la actualidad es aclamado por secar a los mejores atacantes en la Champions League bajo la batuta táctica de Hansi Flick, los inicios de Cubarsí en el Vilablareix fueron muy distintos. En sus primeros años, el pequeño Pau no evitaba los goles, sino que los marcaba a pares.

Atacaba como un auténtico vendaval, cruzando los campos de tierra de punta a punta con una superioridad que resultaba apabullante para los chicos de su edad.

Pau Cubarsí en una imagen de archivo

Pau Cubarsí en una imagen de archivo FC Barcelona

Su primer entrenador, David García, recuerda cómo el pánico se apoderaba de los banquillos contrarios antes incluso de que el árbitro pitara el inicio del encuentro. En los campos de la zona de Girona, la frase más repetida y temida era siempre la misma: "Hostia, hoy jugamos contra Pau Cubarsí". Su presencia generaba un instinto de supervivencia deportiva ante un talento desmedido. A diferencia de los demás niños, que miraban al suelo para no perder la pelota, él siempre jugaba con la cabeza levantada, buscando el espacio y el pase definitivo.

Un líder nato con precisión de carpintero

Pero más allá de su innegable superioridad física y técnica, lo que enamoró a los ojeadores y le abrió las puertas del Girona FC primero, y de La Masía en 2018 después, fue su asombrosa calidad humana. Quienes le conocen relatan cómo, tras marcar un gol, era capaz de frenar su celebración para correr a consolar a su propia portera si la veía triste por haber encajado un tanto previamente. Un líder de corazón de oro forjado a los seis años.

Pau Cubarsí en una imagen de archivo

Pau Cubarsí en una imagen de archivo FC Barcelona

Esa empatía y esa precisión milimétrica que hoy exhibe en el césped del Spotify Camp Nou tienen una explicación que va más allá del deporte.

Cubarsí lleva el cálculo y la exactitud en la sangre, herencia directa de una estirpe familiar de carpinteros. Su padre, un hombre humilde que sigue arreglando persianas y muebles en el taller del pueblo, vive con el orgullo de ver cómo su hijo aplica en el campo la misma exactitud que requiere encajar una pieza de madera a la perfección.