Fotomontaje Metrópoli
El refugio de George Clooney de Barcelona: local de cocina mediterránea en pleno centro histórico con calles medievales y ambiente bohemio
El enclave no es otro que el legendario Passadís del Pep, una joya de la restauración que lleva activa desde finales de la década de los setenta
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Barcelona es una ciudad repleta de rincones secretos que consiguen cautivar tanto a los residentes locales como a las grandes estrellas de Hollywood.
En pleno corazón de Ciutat Vella, entre calles de herencia medieval y un inconfundible ambiente bohemio, se esconde un establecimiento culinario que se ha transformado en el verdadero santuario barcelonés del actor norteamericano George Clooney.
A sus sesenta y cinco años, la célebre figura del cine mundial mantiene una relación muy estrecha con la capital catalana, encontrando en su gastronomía más auténtica un espacio idóneo para desconectar del foco mediático.
Esencia de lonja
Este singular enclave no es otro que el legendario Passadís del Pep, una joya de la restauración que lleva activa desde finales de la década de los setenta.
El restaurante se ubica exactamente en el Pla de Palau, un espacio urbano que durante el siglo XVI funcionó como la principal puerta de acceso marítimo de la urbe, canalizando todo el comercio de productos ultramarinos y alimentos frescos que abastecían a la sociedad de la época.
Hoy en día, esa misma esencia de lonja y mercado sigue latiendo con fuerza entre las paredes de este establecimiento tan particular.
El restaurante del Passadís del Pep
Acceso discreto
Lo que verdaderamente fascina a personalidades de la talla de George Clooney no es solo la excelencia de sus fogones, sino la absoluta discreción que envuelve la experiencia desde el primer segundo.
Para adentrarse en su comedor principal, los comensales deben atravesar un pasillo largo y aparentemente anodino que ejerce como una frontera perfecta frente al bullicio turístico del Born. Este acceso resguardado es el que garantiza la privacidad que tanto buscan las celebridades internacionales.
Al finalizar dicho corredor, la atmósfera cambia por completo al abrirse a una sala central sumamente luminosa y acogedora. Es precisamente esta propuesta espacial y arquitectónica la que propicia un ambiente bohemio y cercano, donde el lujo no se exhibe en la decoración, sino en la autenticidad de la propuesta.
El restaurante el Passadís del Pep
Frescura del Mediterráneo
La propuesta gastronómica del Passadís del Pep rompe con los esquemas tradicionales de la restauración moderna, ya que el local funciona por completo sin carta ni menús cerrados. La dinámica culinaria está completamente supeditada a las capturas del día y a lo que ofrezca el mercado de abastos cada mañana.
Cuando el comensal toma asiento, los platos de estricta raíz mediterránea comienzan a desfilar por la mesa de manera orgánica, convirtiendo el almuerzo o la cena en una sorpresa constante basada en pescados y mariscos de una frescura incuestionable.
Esta fórmula tan singular fue diseñada originalmente por su fundador, Joan Manubens Figueres, quien inauguró el espacio en el año 1969. Tras su fallecimiento, su hijo asumió las riendas del negocio manteniendo intacta la filosofía de no alterar aquello que funciona a la perfección.