Montaje de Penélope Cruz y Calella de Palafrugell

Montaje de Penélope Cruz y Calella de Palafrugell

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La playa donde veranea Penélope Cruz: más de 500 metros de arena fina y aguas cristalinas a 30 minutos de Barcelona

Una de las playas más conocidas de la zona, ideal para pasear por su paseo marítimo o relajarse en la arena

El pueblo de aguas cristalinas ideal para refrescarse en verano: famoso por su cascada de 15 metros y piscinas naturales

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Con la llegada del verano son muchos los que buscan los mejores rincones para disfrutar del mar y combatir las olas de calor con un buen chapuzón.

La costa catalana es una de las más ricas y diversas del mundo. En un territorio relativamente pequeño, podrás disfrutar de largas playas de arena o de las calas más escondidas y salvajes, donde las poblaciones costeras te mostrarán su fuerte carácter, su cultura, sus tradiciones y su gastronomía marinera.

Sin embargo hay un lugar concreto que llama la atención a gran parte de los ciudadanos, inclusive a famosos como Penélope Cruz y Javier Bardem o la estrella del fútbol Leo Messi. La que se desmarca como la favorita para estos famosos es la Calella de Palafrugell.

Un pueblo atractivo

Según recoge la web de turismo, el principal polo de atracción del municipio está situado en su playa, amplia, familiar y muy agradable. Este espacio está flanqueado por el paseo de Cipsela, que reúne una amplia oferta de establecimientos de restauración, bares y comercios.

En uno de los extremos de la bahía se encuentra el puerto deportivo, un pequeño puerto accesible al público caminando y desde donde se inicia el camino de ronda que conduce hasta el Faro de Sant Sebastià, situado a 169 metros sobre el nivel del mar y considerado uno de los miradores más privilegiados de toda la Costa Brava.

En este enclave destaca también la Torre de Sant Sebastià, integrada en el Conjunto Monumental de Sant Sebastià de la Guarda, un paraje de enorme valor paisajístico e histórico dentro del término municipal de Llafranc.

Su origen se remonta al siglo XV. En una época en la que la Costa Brava sufría las amenazas de piratas y corsarios, la torre era uno de los principales centros de vigía de la zona. Desde allí se avisaba a los habitantes de los alrededores para que se refugiaron en el recinto amurallado de Palafrugell o en edificios fortificados cercanos.

Con el paso del tiempo, el edificio experimentó diversas reformas y fue convertido en una torre de señales. Actualmente, es visitable dentro de horarios regulados y ofrece unas vistas privilegiadas sobre toda la línea de la costa.

Un paseo ideal para una tarde de verano

Llafranc, antiguo pueblo de pescadores, se ha convertido hoy en uno de los destinos más bonitos y demandados de la Costa Brava. Pasear de un extremo de la playa al otro lleva unos diez minutos, aunque los vecinos suelen tardar más tiempo entre saludos y conversaciones.

Uno de los extremos del paseo marítimo conecta con el puerto, mientras que el otro conduce, bordeando la playa, hasta las escaleras que llevan a Calella, frente a la farmacia. Entre los planes imprescindibles destaca disfrutar de un helado en alguna de las heladerías más conocidas del paseo.