El pueblo de l'Estany en una imagen de archivo

El pueblo de l'Estany en una imagen de archivo

Vivir en Barcelona

El pueblo perfecto para recorrer a pie calles preciosas y comer a reventar: tiene un monasterio medieval del siglo XII

Ubicado en el altiplano más elevado de la comarca barcelonesa de El Moianès, este pequeño municipio de apenas 400 habitantes ofrece un viaje en el tiempo a través de su joya del románico catalán, sus encantadoras calles empedradas y un entorno natural ideal para abrir el apetito

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Con la llegada oficial del verano y el ansiado ascenso de las temperaturas, el asfalto de la ciudad comienza a pedir un respiro, despertando ese deseo irrefrenable de preparar el equipaje y desconectar.

Es la época perfecta del año para dejar atrás el bullicio urbano y lanzarse a disfrutar de escapadas de fin de semana y rutas por pueblos con encanto, unos destinos donde la naturaleza, el aire puro y la tranquilidad se convierten en el refugio ideal para exprimir al máximo el buen tiempo lejos de la rutina.

Si buscas una escapada de fin de semana que combine historia, senderismo, tranquilidad y la oportunidad de disfrutar de la buena mesa tradicional, L'Estany es el destino definitivo.

Destino ideal

Este rincón rural, rodeado de montañas y naturaleza, es el escenario perfecto para desconectar del bullicio urbano y adentrarse en la historia medieval de Cataluña, disfrutando además de la excelente gastronomía local que permite comer a reventar tras una mañana de paseo.

El municipio de l'Estany en una imagen de archivo

El municipio de l'Estany en una imagen de archivo

No se puede entender la historia de esta villa sin su gran emblema. Fundado en el año 1080, el Monasterio de Santa Maria albergó a una importante comunidad de canónigos agustinianos hasta el siglo XIV. Hoy en día, su conjunto monumental conforma una de las obras más destacadas del románico catalán. Su auténtica joya de la corona es el claustro, construido entre los siglos XII y XIII. De planta cuadrada, destaca por la excelente conservación de sus 72 capiteles tallados, que ofrecen un recorrido visual fascinante.

Alrededor de este patio interior, las antiguas dependencias del monasterio han sido reconvertidas en un interesante museo, archivo y biblioteca, albergando pequeños tesoros históricos de la villa. El conjunto se completa con la iglesia, un templo de estilo austero conectado por un arco gótico del siglo XVI. Esta construcción cuenta con una sola nave, tres ábsides y un campanario que tuvo que ser reconstruido tras el terremoto de 1448. En su interior, el visitante no debe perderse la espectacular escultura en alabastro de la Mare de Déu, datada en el siglo XIV.

Un paseo por el casco histórico

El pueblo nació y creció al amparo del monasterio, algo que se respira en cada rincón de su núcleo urbano. Pasear por L'Estany es disfrutar de una arquitectura rural excelentemente conservada, formada por robustas casas de piedra de los siglos XVII y XVIII adornadas con clásicos portales adovelados.

Uno de los edificio de L'Estany

Uno de los edificio de L'Estany

Para absorber el encanto de otra época, es imprescindible caminar por la calle de los Monjos y la estrecha calle Fosc, donde las losas y piedras irregulares del suelo te transportan varios siglos atrás.

Además, el murmullo del agua te acompañará en tu ruta, ya que el municipio cuenta con numerosas fuentes históricas repartidas por sus calles. La más famosa de todas es la Font Vella, situada en la entrada del pueblo a cuatro metros de profundidad bajo tres arcos y presidida por una lápida fechada en 1756.

Naturaleza y la curiosa historia de su lago

El propio nombre del pueblo revela un fragmento crucial de su pasado. El núcleo rural se asienta muy cerca de un antiguo estanque que fue desecado en el año 1554 por orden del abad Carles de Cardona, una medida drástica tomada para evitar la proliferación de insectos y frenar las epidemias de la época. Curiosamente, la naturaleza sigue su curso y, en épocas de fuertes precipitaciones, la zona todavía tiende a llenarse de agua recordando su fisonomía original.

Para los amantes del turismo, el entorno natural es inmejorable. El sendero de gran recorrido GR-177, conocido popularmente como la ronda del Moianès, atraviesa el mismo centro de la población. La etapa que discurre entre L'Estany y Santa Maria d'Oló es una de las más recomendables y asequibles para hacer en familia gracias a su escaso desnivel.

Celebración en l'Estany en una imagen de archivo

Celebración en l'Estany en una imagen de archivo

Quienes busquen las mejores vistas panorámicas del municipio y de todo el valle, solo tienen que seguir el camino hacia levante hasta llegar al espectacular mirador de la Serreta.

Guía práctica para organizar tu visita

A la hora de planificar la escapada, conviene tener en cuenta que este municipio cuenta con 398 habitantes y se encuentra a 870 metros de altitud, lo que le confiere un clima mediterráneo continental caracterizado por inviernos rigurosos y veranos bastante suaves.

La mejor forma de llegar hasta allí es por carretera desde las poblaciones de Moià o Artés, ya que no dispone de transporte público regular.

Una vez en el pueblo, su pequeño tamaño hace que la mejor manera de explorarlo sea caminando o en bicicleta. Cualquier fin de semana o durante la temporada de verano son momentos perfectos para visitar la villa, aunque destacan fechas señaladas en su calendario local como la Fiesta Mayor, que se celebra el 8 de septiembre, o el mes de diciembre, cuando sus calles se llenan de magia con la celebración de la feria y su tradicional pesebre viviente.