Carretera - imagen de archivo

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Vivir en Barcelona

La carretera más bonita de España y de las mejores del planeta: tiene 365 curvas, 21 kilómetros y las mejores vistas

El trazado que une las localidades de Tossa de Mar y Sant Feliu de Guíxols, en la emblemática Costa Brava (Girona), es una de las vías costeras más espectaculares de la geografía catalana

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Con la llegada del verano, son muchas familias y amigos los que aprovechan los días de descanso para recorrer los mejores caminos y descubrir los recónditos lugares que esconde cada comunidad.

Sin embargo, muchos consideran que España no cuenta con grandes trayectos que te dejan boquiabierto como la famosa Ruta 66. Y lo cierto es que no están en lo correcto. Concretamente, en Cataluña el Ministerio de Transportes gestiona 1801,887 km de su carretera, y el resto recae en manos de la comunidad autónoma y diputaciones provinciales.

365 curvas de adrenalina

Entre tantos kilómetros, destaca una carretera que atrae a miles de personas y amantes de las dos ruedas. Se trata de la GI-682 que une las localidades de Tossa de Mar y Sant Feliu de Guíxols, en la emblemática Costa Brava (Girona), es una de las vías costeras más espectaculares de la geografía catalana.

Un trazado que consta de un total de 21 kilómetros y 365 curvas. Además, es muy conocida porque son muchos los que hacen referencia a que dicha carretera tiene una curva por cada día del año.

Un recorrido donde la montaña se encuentra directamente con el Mediterráneo, regalando estampas de pequeñas calas escondidas que invitan a contemplar el paisaje

Las mejores calas de la ruta

La carretera que conecta esta costa es un auténtico paraíso escondido, repleto de una infinidad de calas que bordean el litoral. Aunque muchas de ellas presentan un acceso complicado o carecen de espacio suficiente para aparcar un coche, se convierten en el destino ideal si viajas en moto, ya que podrás estacionar sin mayores complicaciones.

Entre todos estos tesoros ocultos, destacan especialmente Cala Futadera y Cala Salions. Estas dos calas vecinas se caracterizan por su entorno salvaje y virgen; son rincones perfectos para quienes buscan tranquilidad y huir de las aglomeraciones, además de ofrecer unos fondos marinos espectaculares, ideales para disfrutar del snorkel y avistar la rica fauna marina de la zona.

Rincones fotográficos y miradores imprescindibles

Toda la ruta es un escenario continuo que invita a detenerse en cada rincón para capturar fotos y vídeos memorables. El punto de partida perfecto es la Playa de Tossa de Mar, un lugar idílico donde se puede jugar con las perspectivas de la cámara, combinando la belleza del agua cristalina y los islotes con la imponente silueta de su emblemática muralla medieval.

El punto de encuentro por excelencia de la ruta es el Mirador de Pola, sin duda el rincón más popular y con mayor ambiente motero de todo el trayecto. Este espacio cuenta con una zona perfecta para estacionar la moto, descansar y contemplar las máquinas de otros viajeros