Pasajeros en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat
Una estudiante suiza que vivió un año en Barcelona: "Entiendo el rechazo que existe hacia los turistas"
Tras un año cursando Marketing en la capital catalana, regresa a Suiza convencida de que habría prolongado su estancia
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El hall de la Terminal 1 del aeropuerto de Barcelona-El Prat es un constante ir y venir de viajeros. A finales de junio, las colas frente a los mostradores de facturación se mezclan con decenas de maletas y taxis que no dejan de llegar a la puerta principal.
Aeropuerto del Prat 2025 Barcelona
En uno de los bordillos de acceso, una joven espera la hora de embarcar. Rodeada de equipaje, consulta el móvil mientras fuma un cigarrillo antes de poner fin a una etapa que, asegura, ha marcado su vida.
Después de un curso estudiando Marketing en una universidad internacional de Barcelona, toca volver a Suiza. "Voy a echar muchísimo de menos esta ciudad. Aquí me he sentido muy querida", explica a Metrópoli.
De Londres al Mediterráneo
Barcelona no fue su primera experiencia viviendo fuera de casa. Antes había estudiado en Londres, aunque aquella etapa no terminó de convencerla. Buscaba un lugar diferente y el Mediterráneo apareció como la opción ideal.
"En Suiza hace mucho frío y en Londres tampoco terminé de estar cómoda. Quería probar algo completamente distinto", relata.
Aeropuerto del Prat 2025 Barcelona
Las recomendaciones de varios amigos que ya estudiaban en Barcelona acabaron de convencerla. Hoy asegura que aquella decisión fue un acierto.
Durante este año ha descubierto una ciudad que define como dinámica y acogedora. Pasear por la playa, visitar edificios de Gaudí, recorrer museos o pasar las tardes en cafeterías se han convertido en parte de su rutina. "Ya no soy tan fiestera. Prefiero disfrutar de sitios tranquilos, tomar algo o perderme por los museos", comenta.
Una percepción distinta del coste de vida
Mientras buena parte de los vecinos denuncian el encarecimiento de Barcelona, ella observa la realidad desde una perspectiva muy diferente. Acostumbrada a los precios de Suiza, considera que vivir aquí resulta bastante más asequible.
"Todo el mundo habla de lo caro que es Barcelona, pero para mí sigue siendo mucho más barata que Suiza", afirma. Aunque reconoce que encontrar vivienda no es sencillo y que los alquileres son elevados, asegura que nunca llegó a plantearse regresar por motivos económicos. De hecho, habría preferido hacer justo lo contrario. "Me habría encantado quedarme uno o dos años más", admite.
Lo que más le sorprendió de Barcelona
Más allá del clima o del coste de vida, hay otro aspecto que destaca por encima del resto: la forma de relacionarse de la gente.
"En Suiza somos mucho más individualistas. Aquí la gente habla contigo, es cercana y te hace sentir bienvenida", explica. Esa sensación de integración, asegura, ha sido una de las mayores sorpresas de su estancia.
Su experiencia personal, sin embargo, coincide con un momento especialmente delicado para la ciudad. Barcelona mantiene abierto el debate sobre los efectos del turismo y la presión que ejerce sobre la vivienda.
"También formo parte de esa realidad"
La joven reconoce que entiende las críticas hacia el turismo y admite que ella tampoco puede desligarse completamente de ese fenómeno.
"No me considero una turista como alguien que viene unos días, pero tampoco soy una vecina de aquí. Al final, aunque haya vivido un año, también soy turista", reflexiona.
Aeropuerto del Prat 2025 Barcelona
Aun así, asegura que nunca percibió un ambiente hostil. "Recuerdo que el año pasado se hablaba mucho del rechazo a los turistas y puedo entender el motivo, pero personalmente nunca sentí ese trato. Todo el mundo fue muy amable conmigo", explica.
Una despedida con sabor a despedida temporal
Con el vuelo a punto de salir, recoge sus maletas y se prepara para regresar a Suiza con la sensación de dejar atrás algo más que un destino de estudios.
"Me da muchísima pena marcharme. Si hubiera podido elegir, me habría quedado un par de años más", confiesa.
Su historia resume un perfil cada vez más habitual en Barcelona: jóvenes internacionales que eligen la ciudad para estudiar durante un tiempo atraídos por su estilo de vida y su clima, mientras el crecimiento de este tipo de estancias convive con un intenso debate social sobre el turismo, los alquileres y el futuro de los barrios.