David Ollero el conductor de Tram más joven de Barcelona

David Ollero el conductor de Tram más joven de Barcelona Gala Espín Barcelona

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David Ollero, el vecino de Nou Barris que se convirtió en el conductor más joven (21 años) de TRAM: "Si buscas estabilidad, este trabajo te la da"

El trabajador asegura que esta oportunidad le cambió la vida y anima a que su experiencia contribuya a "romper prejuicios": ahora, gracias a su puesto fijo, podrá estudiar una carrera a distancia

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Hay un momento que David Ollero recuerda con absoluta nitidez. Cerró la puerta de la cabina, respiró hondo y pensó: "Ahora ya estoy solo". Del otro lado había un tranvía lleno de pasajeros. Él tenía apenas 20 años y acababa de convertirse en el conductor más joven de la historia de TRAM Barcelona.

Aquel primer servicio sigue grabado en su memoria. "Era mi estreno. Había hecho toda la formación y ahora me tocaba demostrar que podía hacerlo yo solo", recuerda desde uno de los tranvías en conversación con Metrópoli.

David Olllero, el maquinista más joven de Tram de Barcelona

David Olllero, el maquinista más joven de Tram de Barcelona Gala Espín Barcelona

Desde entonces ha pasado casi un año y medio. Los nervios han dado paso a la rutina, aunque no a la responsabilidad. "Cuando ves el tranvía lleno, con 218 personas, piensas: soy el capitán de toda esta gente".

De buscar un trabajo para pagar los estudios a conducir un tranvía

Todo empezó casi por casualidad. Acababa de terminar Bachillerato y buscaba un empleo que le permitiera costearse los estudios. Encontró una oferta en una aplicación de empleo y decidió probar suerte.

"No esperaba que hubiera un proceso tan exigente", explica. Primero llegó el examen psicotécnico. Después, las entrevistas. Finalmente, una formación específica sobre el funcionamiento del tranvía. Todo ello lo superó a la primera.

"Venía de estudiar y tenía recientes las matemáticas y la parte más técnica. La formación era sobre temas que nunca había tratado, pero me pareció muy interesante".

Hoy aquel trabajo temporal se ha convertido en una estabilidad que, asegura, le ha cambiado la vida.

"Lo que buscaba era estabilidad"

David vive en Prosperitat, en el distrito de Nou Barris, y ese era precisamente su objetivo cuando envió el currículum: encontrar un empleo estable.

"En mi casa siempre ha habido muchos cambios de trabajo y momentos de incertidumbre. Desde pequeño me inculcaron que, si encontraba un trabajo estable, sería lo ideal".

Tram en imagen de archivo

Tram en imagen de archivo Gala Espín Barcelona

Y lo consiguió antes de lo que imaginaba. "Es mi segundo o tercer trabajo y ya he encontrado esa estabilidad que buscaba". Gracias a ello, este septiembre comenzará el grado de Comunicación en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), una carrera que llevaba tiempo rondándole la cabeza.

"Siempre me ha gustado comunicar. No quería conformarme solo con conducir el tranvía. Me gusta estar aprendiendo continuamente".

La ilusión de una abuela

En casa la noticia sorprendió. Sus amigos pensaron al principio que estaba bromeando. Su familia tampoco terminaba de creer que, con apenas 20 años, fuera a ponerse al mando de un tranvía. Pero hubo una persona que vivió aquella noticia de una forma muy especial.

"Mi abuela fue la que más ilusión sintió. Ella cogía el tranvía cuando era joven para ir a trabajar a Passeig de Gràcia y siempre me contaba historias de cómo iba tan lleno que la gente viajaba incluso agarrada por fuera". Ahora esas historias familiares tienen un protagonista inesperado.

Interior de un tram en imagen de archivo

Interior de un tram en imagen de archivo Gala Espín Barcelona

Entrar en una plantilla donde la media de edad ronda los 47 o 48 años supuso para David un reto personal. Más que por la mirada de los demás, por la suya propia. Reconoce que sentía la necesidad de demostrar que, pese a tener solo 20 años, estaba preparado para asumir una responsabilidad de ese calibre y que podía desempeñar el trabajo igual que cualquier otro compañero.

Con el tiempo, aquellas dudas desaparecieron. Nunca sintió rechazo dentro de la empresa; al contrario. Cuenta entre risas que muchos compañeros le dicen que podría ser su hijo y que todavía hoy le llaman "el niño", siempre desde el cariño. "Me han tratado muy bien desde el primer día", resume.

Cada vuelta por Barcelona es diferente

Su rutina cambia en función del turno. Cuando tiene clases, aprovecha la mañana para estudiar o ir al gimnasio antes de acudir con tiempo al relevo, tomar un café y ponerse al mando del tranvía.

Lo que más disfruta del trabajo es que ningún recorrido se parece al anterior. Explica que una vuelta puede transcurrir con total tranquilidad y, en la siguiente, encontrarse con patinetes, incidencias o cualquier imprevisto que obligue a mantenerse alerta. Esa variedad es, precisamente, una de las razones por las que asegura que nunca se le hace repetitivo.

Desde la cabina también ha sido testigo de la transformación de Barcelona. Recuerda, por ejemplo, haber visto cómo colocaban la cruz de la torre principal de la Sagrada Família, una imagen que todavía conserva en la memoria. "No estás encerrado en una oficina. Vas viendo la ciudad continuamente", afirma.

Los pasajeros, la sorpresa que no esperaba

Después de más de un año al volante, hay una cosa que sigue sorprendiéndole: la relación con los pasajeros. Al terminar cada recorrido y atravesar el tranvía para cambiar de cabina antes de iniciar el trayecto en sentido contrario, es habitual que algún viajero le salude, le haga una pregunta o simplemente le dé las gracias.

David Ollero en el interior de un tram

David Ollero en el interior de un tram Gala Espín Barcelona

David asegura que intenta explicar siempre lo que ocurre cuando surge alguna incidencia y cree que esa cercanía se nota en la respuesta de quienes utilizan el servicio. "La gente es muy agradecida", resume.

El sueño de competir en el campeonato europeo de tranvías

De momento no piensa en cambiar de trabajo. Al contrario. "Aquí me siento como en casa".

Entre sus objetivos hay uno muy concreto: participar algún día en el European Tram Driver Championship, una competición en la que conductores de distintas ciudades europeas ponen a prueba su precisión al volante mediante pruebas de frenado, maniobras y conducción técnica.

"Este año ya están elegidos los representantes, pero me gustaría muchísimo poder participar algún día".

"Si yo he podido entrar con 20 años, otros también pueden"

David está convencido de que todavía existe la percepción de que conducir un tranvía es una profesión reservada para personas con muchos años de experiencia. Sin embargo, asegura que esa realidad está cambiando y que cada vez son más los jóvenes que se incorporan a la plantilla.

Por eso, siempre que tiene ocasión, anima a sus amigos a presentarse cuando se abre una nueva convocatoria. "Yo siempre se lo digo: cuando salga una, probad".

También discrepa del estereotipo que señala a su generación como poco comprometida con el trabajo. A su juicio, siempre ha habido personas con más y menos ambición, aunque considera que hoy muchos jóvenes buscan emprender o trabajar por cuenta propia.

Aun así, defiende que para quienes priorizan la estabilidad laboral, TRAM ofrece una oportunidad difícil de encontrar. "Si buscas estabilidad, este trabajo te la da", celebra.

Lejos de querer convertirse en un referente, David se conforma con que su experiencia sirva para romper prejuicios. "Me gustaría que alguien pensara: si él ha podido entrar tan joven, yo también puedo".