Raquel electricista / redes sociales

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Raquel, electricista y madre de 3 hijos: “El primer año fue duro porque estaba sola en clase con 35 chicos”

Para Raquel, ser un buen profesional requiere ética, responsabilidad y, sobre todo, aprendizaje continuo para estar al día con las nuevas normativas y avances tecnológicos

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Raquel López , electricista autónoma de Terrassa, que también es madre de tres hijos y apasionada de la costura, ha forjado su camino a base de profesionalidad y una convicción inquebrantable: “La electricidad no es solo un mundo para hombres”.

Su vocación no fue inmediata, pero sí decidida. Al tener que elegir entre diversas opciones de Formación Profesional, descartó por completo el trabajo de oficina. "Como no me veía toda mi vida en un despacho, y mi padre era constructor, me decanté por el mundo de la electricidad", explica, recordando que sabía que podía contar con el apoyo de su progenitor en la industria. Sin embargo, el inicio académico supuso un reto de aislamiento social.

Como ella misma relata en Material Eléctrico: "El primer año fue duro porque estaba sola en clase con 35 chicos", una situación que solo mejoró cuando encontró un grupo de compañeros con el que finalmente se sintió "una más".

Tras completar su formación en electricidad y normativas de baja tensión, Raquel ha dedicado su vida al oficio, operando actualmente junto a su marido Raúl en su propia empresa, Instalaciones R & R.

Esta estructura laboral le ha permitido gestionar la difícil conciliación familiar en un país donde, según denuncia, "la conciliación no existe hoy en día" y se requiere de actividades extraescolares para poder terminar la jornada a una hora decente.

La electricidad no es solo de hombres

A pesar de su dilatada experiencia, los estereotipos de género persisten, especialmente entre algunos clientes. Raquel ha tenido que soportar frases como "¿Pero esto lo vas a hacer tú?, ¡Qué bien que ayudes a tu marido!" o incluso clientes que declaran "Prefiero que lo haga él".

Si bien al principio estas actitudes la enervaban, con el tiempo ha aprendido a priorizar su labor: "Ahora solo asiento y me concentro en hacer mi trabajo, que habla por sí solo".

Esta realidad le duele especialmente cuando ve a otras mujeres abandonar el camino por falta de apoyo. Raquel recuerda con tristeza el caso de una joven que realizó prácticas en su empresa y que acabó dejando la FP de Electricidad porque sus compañeros de clase la increpaban constantemente por ser mujer. Para ella, perder talento joven por culpa de los prejuicios es una herida que el sector no se puede permitir.

Para Raquel López, ser un buen profesional requiere ética, responsabilidad y, sobre todo, aprendizaje continuo para estar al día con las nuevas normativas y avances tecnológicos.

Su trayectoria es un testimonio de resistencia y su mensaje final es una invitación a la igualdad de oportunidades: "La electricidad es un espacio lleno de oportunidades laborales para cualquier persona apasionada por aprender... Si quieres, puedes".