Aire acondicionado

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Los ingenieros coinciden: “Para que no suba la factura con el aire acondicionado no hay que bajar la temperatura, sino buscar estabilidad”

El experto señala que, en la mayoría de los hogares, situar el termostato entre los 24 y 26 ºC representa un punto de equilibrio óptimo entre el bienestar personal y un consumo energético razonable

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España afronta desde el miércoles y, al menos, hasta el domingo la cuarta ola de calor de este verano, una situación que disparará desde las próximas horas el peligro de incendios hasta niveles muy altos o extremos, según ha avanzado Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

Este lunes, el peligro se mantendrá en valores moderados en el norte y centro peninsular, aunque se situará en niveles muy altos o extremos en zonas de Galicia, del sur de Castilla y León y del oeste de Castilla-La Mancha, así como en Aragón, Cataluña, regiones mediterráneas, Andalucía y Extremadura.

En este contexto, el aire acondicionado y los ventiladores serán nuestros mejores aliados para hacer frente a las altas temperaturas. No obstante, el uso de estas tecnologías también se traduce en un aumento en la factura de la luz.

La clave: estabilidad

Sin embargo, hay expertos que tienen sus trucos para que esto sea lo menos posible. La base del ahorro y el confort no reside en convertir la vivienda en una nevera, sino en mantener un ambiente equilibrado. Según explica Roger Gasull en una entrevista con 'Ideas y Tendencias Interiores', "mi regla sería muy sencilla: buscar estabilidad, no frío".

El experto señala que, en la mayoría de los hogares, situar el termostato entre los 24 y 26 ºC representa un punto de equilibrio óptimo entre el bienestar personal y un consumo energético razonable.

Uno de los errores más frecuentes que dispara el coste de la luz es intentar enfriar la casa rápidamente bajando las temperaturas de forma drástica. Gasull advierte que "bajar el termostato hasta 20 o 21 ºC no suele aportar más bienestar y sí incrementa significativamente el gasto energético".

Para evitar facturas elevadas, la clave no es sobrecargar el uso de la climatización, sino evitar que el sistema tenga que trabajar a máxima potencia para compensar cambios bruscos.

La eficiencia también depende de la anticipación y de no permitir que el calor se acumule en las estancias. El ingeniero sostiene que "lo ideal es evitar que la vivienda alcance temperaturas extremas", ya que resulta mucho más eficiente mantener condiciones estables durante el tiempo que estamos en casa que "esperar a que la casa se sobrecaliente y exigir después un esfuerzo enorme al sistema".

De este modo, el indicador real de eficiencia no es cuánto tiempo está encendido el aparato, sino la capacidad de la vivienda para retener el confort con la mínima demanda posible.

La climatización perfecta va más allá de la tecnología

Gasull enfatiza que el control del clima no depende exclusivamente de la tecnología, sino de las características de la propia construcción. "La forma más eficiente de refrescar una casa no empieza en el mando a distancia, sino en la propia vivienda", afirma contundentemente.

Factores como una buena orientación, una protección solar adecuada y hábitos coherentes son esenciales para reducir la necesidad de refrigeración, bajo la premisa de que "la mejor energía es la que no tenemos que consumir".

Para Gasull, el confort moderno se logra cuando el aire acondicionado, los ventiladores y la ventilación natural "trabajan juntos, como una orquesta", permitiendo obtener "más confort con menos energía".