Montaje: Alfonso electricista

Montaje: Alfonso electricista

Vivir en Barcelona

Alfredo, electricista jubilado: “En 2016 cobraba 1.400 euros al mes, ahora muchos cobran el salario mínimo, 1.280 euros”

La retribución de un profesional con décadas de experiencia es hoy prácticamente equivalente al salario de entrada de un ayudante

Miguel Garrido, con 5 años de experiencia: “Una reforma integral ahora supera los 100.000 euros y antes costaba 75.000"

Leer en Castellano
Publicada

La trayectoria de Alfredo refleja la evolución de toda una generación de profesionales que forjaron su conocimiento a través de la práctica directa. Comenzó su camino en la electricidad a los 14 años, ayudando a un vecino en sus "chapucinas", antes de incorporarse formalmente a una empresa en 1978, donde permaneció durante 35 años.

Durante su carrera, vivió la transición de materiales hoy obsoletos, como el "tubo Berman", hasta especializarse en sistemas de vanguardia en su época, como el hilo radiante por el techo o los acumuladores de calor.

El salario de un electricista

En cuanto a la remuneración, Alfredo recuerda que al jubilarse en el año 2016, los oficiales percibían un salario de “1.400 euros” y ahora, muchos están por debajo.

Aún así, el propio electricista enfatiza que, independientemente de la cifra exacta, era un "sueldo bajo para ser oficial" de su categoría y años de experiencia, lo que evidencia una pérdida de poder adquisitivo frente a la responsabilidad que ostentaba.

Esta situación se agrava al compararla con el panorama actual, donde el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) se ha convertido en el estándar para muchos nuevos trabajadores. Según Alfredo, muchos trabajan por "1.100 o 1.280" euros.

Esto provoca que la retribución de un profesional con décadas de experiencia, como la que tenía Alfredo en 2016, sea hoy prácticamente equivalente al salario de entrada de un ayudante, eliminando el incentivo económico por la veteranía.

Brecha salarial entre rangos

Uno de los cambios más drásticos señalados es la reducción de la brecha salarial entre rangos. Antiguamente, un oficial de primera ganaba el doble o incluso más que un ayudante que acababa de empezar.

Sin embargo, hoy en día esa diferencia en nómina se ha estrechado hasta apenas los "100 o 150 €", lo que representa un margen de solo el 20%. Esto genera un desequilibrio donde los oficiales asumen toda la responsabilidad técnica por una compensación muy similar a la de un peón.

Actualmente, aunque se defiende la base del estudio, el sector se enfrenta a una escasez de oficiales y de relevo generacional, ya que la escasa diferencia salarial y la exigencia del oficio dificultan que los jóvenes se sientan atraídos por una carrera de largo recorrido en la construcción.