El refugio de Silvia Abril

El refugio de Silvia Abril

Vivir en Barcelona

El refugio de Silvia Abril: con 400.000 habitantes, castillo medieval y un paraíso marinero de calas con agua cristalina

El gran elemento diferencial que terminó por enamorar a la familia es su acceso inmediato a más de 1.200 metros de playa virgen de arena fina

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Silvia Abril ha dejado atrás el ritmo frenético de Barcelona para priorizar su bienestar y el de su familia en un entorno natural. Para comenzar esta nueva etapa vital, eligió estratégicamente la comarca del Maresme, una ubicación situada entre Barcelona y Girona que destaca por no encontrarse masificada por el turismo.

Esta zona le ofrece el refugio perfecto al combinar de manera idónea la conectividad urbana con la calma del entorno rural.

Una masía del siglo XX

Su nueva residencia es una espectacular masía de piedra vista de principios del siglo XX, una edificación histórica que conserva el alma de la arquitectura tradicional catalana.

En lugar de optar por urbanizaciones modernas y diseños minimalistas fríos, la cómica apostó firmemente por la tradición y el carácter de esta estructura rústica.

Se trata del secreto mejor guardado que comparte con su pareja, Andreu Buenafuente, para lograr desconectar por completo de los focos y los platós de televisión.

La propiedad ha sido objeto de una cuidadosa actualización arquitectónica destinada a renovar las instalaciones interiores y sumar comodidades contemporáneas, pero sin perder un solo átomo de su esencia original.

La vivienda se encuentra rodeada de muros de piedra, árboles frondosos y plantas trepadoras que crean un microclima de absoluta tranquilidad. Este entorno verde actúa como un escudo natural, garantizando una discreción total ante las miradas de los curiosos.

Las mejores playas y calas del Maresme

El gran elemento diferencial que terminó por enamorar a la familia es su acceso inmediato a más de 1.200 metros de playa virgen de arena fina.

La actriz siempre ha tenido una poderosa vinculación con el mar Mediterráneo y la necesidad de respirar el ambiente marinero para mantener su equilibrio.

Esta combinación única de una estructura con solera de montaña junto a una playa kilométrica convierte a la masía en una de las piezas más deseadas de la costa norte de Barcelona.

La costa del Maresme cuenta con excelentes paradas para ciclistas, desde calas tranquilas de aguas transparentes como la Playa de las Roques en Calella o las Escaletes y la Platjola en Sant Pol de Mar, hasta parajes naturales protegidos como las dunas de la Playa de la Conca en Malgrat de Mar o la Playa de las Dunas en Santa Susanna.

Para quienes buscan comodidad, destacan arenales amplios con todos los servicios y Bandera Azul como las playas del Varador y del Callao en Mataró, la de Garbí en Calella o la dels tres Micos en Caldetes.