Barcelona ha homenajeado a las víctimas de feminicidios con la intervención artística 'L'escletxa' en El Born
Barcelona convierte una fachada del Born en una cicatriz para recordar a 150 víctimas de feminicidio
La lista de nombres que aparece en la obra reúne a víctimas de feminicidio a nivel internacional y contempla diferentes formas de violencia machista, entre ellas los casos de mujeres trans y de menores asesinados en contextos de violencia vicaria
Otras noticias: Barcelona recuerda a las víctimas del 17A nueve años después: “La memoria también es cuidar y convivir”
Noticias relacionadas
Barcelona ha encontrado una nueva forma de recordar a las víctimas de la violencia machista. En pleno barrio del Born, una gran grieta de espejo atraviesa ahora la fachada de una finca situada entre las calles Pescateria y d'En Tripó. La intervención, bautizada como ‘L’Escletxa’, quiere representar la herida que dejan los feminicidios, una cicatriz que permanece aunque muchas veces no sea visible.
La obra será un espacio permanente de recuerdo, reconocimiento y reparación. La teniente de alcalde de Barcelona responsable del área de Feminismo, Raquel Gil, ha destacado que pretende dar visibilidad a mujeres cuyas historias, en muchos casos, han quedado en segundo plano y que han sufrido violencia machista hasta sus últimas consecuencias.
Una grieta que pone nombre a las víctimas
Uno de los elementos centrales de la instalación son los 150 nombres que aparecen en la intervención. La lista reúne a víctimas de feminicidio a nivel internacional y contempla diferentes formas de violencia machista, entre ellas los casos de mujeres trans y de menores asesinados en contextos de violencia vicaria.
‘L’Escletxa en el Born
La elección del espejo no es casual. Cuando la luz del sol incide sobre la superficie, los nombres se proyectan sobre el espacio público y quedan a la vista de quienes pasan por delante. La intención es que la obra no sea únicamente un elemento de la fachada, sino que obligue a detener la mirada y recordar a quienes hay detrás de cada nombre.
Una herida que también afecta al entorno
Desde el Ayuntamiento explican que la "cicatriz" pretende representar las consecuencias que la violencia machista deja no solo en las mujeres que la sufren, sino también en sus familias, sus hijos y todo su entorno. La intervención busca así trasladar al espacio público una realidad que, en muchas ocasiones, permanece oculta.
La Plataforma Unitària Contra les Violències de Gènere ha participado en el proyecto junto a diferentes entidades feministas, el Consell de les Dones de Barcelona y el Ayuntamiento. Teresa Vidal, miembro de la junta de la plataforma, ha defendido que la instalación también debe servir como una herramienta de sensibilización social frente a la violencia contra las mujeres.
Un proyecto impulsado desde el movimiento feminista
La iniciativa nació de un trabajo conjunto entre la plataforma feminista y el colectivo artístico Ilium Collective, con la colaboración de la comunidad de vecinos y del Institut Municipal de Paisatge Urbà. La actuación se integra, además, en el programa municipal de recuperación de fachadas medianeras.
Oficina del área de Drets Socials, Justícia Global, Feminismes y LGBTI / AJ BCN
El proyecto ha supuesto una inversión de 142.500 euros y su inauguración está prevista para la semana del 25 de noviembre, coincidiendo con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
"Romper una estructura que es el patriarcado"
Para Coral Vicent, artista de Ilium Collective, la grieta representa la ruptura de una estructura y de un sistema, en referencia al patriarcado. El espejo introduce además a quienes contemplan la obra dentro de la propia instalación: la superficie refleja a los viandantes y los convierte simbólicamente en parte de esa herida.
Desde la Plataforma Unitària Contra les Violències de Gènere recuerdan que llevan 19 años concentrándose cada tercer lunes de mes en la plaza de Sant Jaume para denunciar la violencia machista y reclamar más recursos para combatirla.
La voluntaria Esperanza Sánchez ha explicado que la creación de este espacio genera sentimientos encontrados. Por un lado, supone cumplir una reivindicación que la entidad perseguía desde 2020; por otro, su existencia recuerda que la violencia machista continúa dejando víctimas.