El pasado 26 de mayo un rider de Glovo murió atropellado por un camión de la basura en la Gran Via de les Corts Catalanes de Barcelona. El hombre, de nacionalidad nepalí y de 22 años, iba en bicicleta cuando fue arrollado por el vehículo en el cruce con la calle Balmes. Este terrible suceso hizo que se pusiera en el punto de mira a la empresa de reparto a domicilio y se destapasen los oscuros chanchullos que consiente a cambio de ganar más y más dinero a diario. 

Más de 100 riders acudieron el mismo día del accidente a las puertas de la empresa dirigida por el joven Òscar Pierre, para señalarlo como uno de los culpables de la muerte del trabajador. Y aunque la compañía pidió perdón y aseguró que se haría cargo de todos los gastos funerarios del joven, no ha cambiado las condiciones infrahumanas que tienen que sufrir sus trabajadores para conseguir un sueldo precario a final de mes. 

CÓMPLICES DE LA TRAGEDIA

Hay unas figuras, que tienen mucho que ver con el éxito que el servicio de reparto a domicilio ha tenido durante estos años, y que todavía no se han pronunciado al respecto, los influencers. Estos han preferido mantenerse en silencio y obviar la situación de la que han sido cómplices durante mucho tiempo. Fueron los encargados de dar a conocer la aplicación a través de las redes sociales y recomendarla a través de mensajes subliminales.

Aunque muchos de los que colaboraban haciendo campañas con Glovo hablen de derechos humanos e intenten poner solución a las situaciones más críticas gracias a su influencia, poco les importó en su día firmar el contrato con esta empresa que esclaviza a sus trabajadores pagándoles 3 euros la hora y que consiente que muchos de ellos trabajen sin papeles o presten las cuentas entre ellos.

Alba Paul, Lucas Lorén, Teresa Bass, Maria Pombo, Jonan Wiergo, Ana Moya, Marta Carriedo y una infinita lista de influencers recomendaron esta aplicación en multitud de ocasiones a través de su página de Instagram. Ofrecían códigos de descuento promocionales a sus seguidores y les aseguraban que era un servicio rápido y útil, que no hacía daño a nadie. Dulceida, la influencer más conocida de España, llegó a asegurar a través de sus redes sociales que era adicta a los servicios de Glovo, y que al menos una vez al día hacía uso del sistema para que le trajeran algo de comida a casa. 

QUIEN CALLA OTORGA

A diferencia de todas aquellas veces que los influencers nos taladraron a Insta Stories con los beneficios que tenía Glovo, ahora han preferido callar y esperar a que todo se calme y la prensa olvide la polémica, para salir ilesos de la complicada situación. Casualmente desde que ocurrió el brutal accidente que acabó con la vida del joven repartidor nepalí, ninguno de todos aquellos que viven de colaboraciones a través de Instagram, ha recomendado a la empresa, ni ha hecho mención de ella. 

Viéndolo desde un punto de vista alejado y objetivo podríamos llegar a pensar que se trata de un silencio cómplice similar al que todos prefirieron adoptar cuando surgió la polémica que envolvía a Sergi Pedrero. El exyoutuber y compañero de profesión de todos ellos, fue acusado de tener relaciones y acosar a menores a través de las redes sociales, y prefirió desaparecer de todos sus perfiles y abandonar la vida pública. 

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