La reforma de la Rambla no tiene fecha. La falta de presupuesto es ahora la excusa para retrasar una vez más la transformación del popular paseo. Según el concejal de Ciutat Vella, Jordi Rabassa, "no hay fecha". Se podrá empezar cuando se tenga "presupuesto para ello". Así lo avanzó hace unas semanas en exclusiva Metrópoli Abierta.

La remodelación espera, en el mejor de los casos, desde hace tres años, cuando se dio a conocer el diseño de la arquitecta Itziar González. Desde la aprobación del plan especial, en 2014, han pasado casi siete años, y de la aprobación de la reforma en el pleno, casi cinco.

La buena noticia es que el proyecto ejecutivo está listo y se aprobará en febrero, primero en comisión de gobierno, después en la comisión de Ecología y, finalmente, en el pleno. La idea era que se debatiera en enero, pero se ha retrasado un mes. Por ahora, ni Amics de la Rambla, confirma el presidente de la entidad, Fermín Villar, ni los grupos municipales han visto el proyecto final que, sin dinero, se quedará más tiempo en los despachos. 

CINCO FASES DE OBRAS DE MAR A MONTAÑA

El proyecto de remodelación de la Rambla, con un presupuesto de más de 40 millones de euros, prevé cinco fases de obras, de mar a montaña. Los trabajos incluyen construir tres grandes plazas a la altura del Teatre Principal, el Pla de l'Os y el Palau Moja. Una vez terminada la reforma se cerrará el tráfico a los coches privados. Solo podrán pasar los vecinos, los vehículos de servicios, el transporte público y las bicicletas. El paseo ganará, en algunos puntos, hasta 1,5 metros de ancho. El único carril de circulación tendrá una amplitud de 3,5 metros. 

Más rápida irá la desaparición de las antiguas pajarerías de la Rambla, situadas en la parte alta de la Rambla. La voluntad del gobierno municipal es retirarlas cuanto antes mejor. Si puede se hará este 2021, aunque no está garantizado que sea así. Antes se deben dar dos pasos a nivel administrativo, uno aprobar el citado proyecto ejecutivo y otro la modificación de la ordenanza de mercados, algo que necesitará la aprobación del pleno municipal. 

RETIRAR LAS PAJARERÍAS

Las pajarerías ya hace años que dejaron de vender animales. En tiempos del alcalde Jordi Hereu se decidió a través de un convenio que despacharán productos artesanales, pero acabaron vendiendo objetos para turistas. Para la regidora de Comercio y Mercados, la socialista Montserrat Ballarín, la reconversión fue un error que todavía se arrastra. En la Rambla quedan 11 antiguas pajarerías que pertenecen a siete propietarios, que deberán ser indemnizados.

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