El Teatre Arnau, propiedad del Ayuntamiento de Barcelona, seguirá un año más abandonado. La propuesta de presupuesto de 2023 presentada por el gobierno de Ada Colau y Jaume Collboni no contempla una partida para la reforma del emblemático espacio barcelonés. El teatro fue comprado en febrero de 2011 por el alcalde Jordi Hereu. Desde entonces, se cae a trozos.

Metrópoli ha preguntado al consistorio si el próximo año habrá dinero para la remodelación del Arnau. Las fuentes municipales consultadas detallan que la inversión salta al al próximo mandato, es decir que en el mejor de los casos las obras de mejora empezarán como muy pronto en 2024. Será así salvo que en las negociaciones con los grupos de la oposición para aprobar el presupuesto alguno de ellos consiga que se incorpore alguna partida. El Ayuntamiento dice que mientras no se concreta la inversión se acabará el proyecto ejecutivo que se está haciendo.

ANDAMIOS, REDES Y GRAFITIS

Las imágenes que acompañan esta información han sido tomadas este miércoles, 25 de octubre. En ellas se ve el lamentable estado del edificio, lleno de grafitis, sucio y tapiado. Unos andamios aguantan desde hace años la fachada principal, situada en la misma avenida del Paral·lel, y en la contigua calle de Nou de la Rambla, todos los comercios que antaño hubo en los bajos del teatro están cerrados y unas redes impiden que caigan cascotes u otros materiales del tejado.

Hereu oficializó la adquisición del Teatre Arnau el 7 de febrero de 2011 en plena precampaña de las elecciones municipales que el alcalde socialista acabó perdiendo frente a Xavier Trias. El Ayuntamiento compró el inmueble a la Iglesia Cristiana China por algo más de dos millones de euros. Ya por aquel entonces, el teatro estaba abandonado y en desuso. En la última década, poco se ha avanzado para recuperar el  Arnau. Eso sí, el espacio escénico está mucho peor, degradándose cada día que pasa por la inacción municipal.

Un andamio aguanta la fachada del Teatre Arnau / JS - METRÓPOLI 

UNOS 11,6 MILLONES DE PRESUPUESTO 

En marzo de 2021, la comisión de gobierno municipal aprobó inicialmente el proyecto ejecutivo para la rehabilitación del teatro. El visto bueno coincidió con los 10 años de la titularidad municipal del inmueble. Hace un año y medio, el presupuesto de reforma se cifró en 11,6 millones de euros, IVA incluido. Algunas de las obras municipales han sufrido modificaciones al alza por la crisis de suministros por la invasión de Ucrania. Está por ver si, finalmente, el Ayuntamiento podrá mantener el citado presupuesto para el Arnau.

En febrero de 2018, la entonces regidora de Ciutat Vella, Gala Pin, anunció la reforma para 2019 con la idea de que a lo largo de 2018 se redactara el proyecto ejecutivo. Atrás quedó la intención de derribar el teatro por deficiencias estructurales, como el gobierno de Colau había dicho en 2016, y posteriormente, anunciar que se podría salvar sin necesidad de echarlo al suelo.  

El Ayuntamiento convocó un concurso para escoger al despacho de arquitectos de la reforma. El ganador fue H Arquitectes. El proyecto, tal como se explicó en febrero de 2018, prevé la preservación del inmueble porque se trata de un legado de interés histórico. Entre los elementos que se conservarán del viejo edificio figuran la fachada, la boca del escenario, la forma de herradura de la sala, la barandilla del anfiteatro "y toda la estructura de madera", dijo el arquitecto Roger Tudó en la presentación en 2018. El nuevo Arnau, el único teatro de barraca que se conserva en Barcelona, dispondrá de una planta subterránea, otra de semisubterránea, una planta baja y dos pisos superiores. El proyecto sí ha sufrido alguna modificación en la parte subterránea, tras ser localizada la muralla romana. 

El Teatre Arnau, por la calle de Nou de la Rambla, con redes para evitar que caigan cascotes / JS - METRÓPOLI

MÁS DE 200 BUTACAS

El teatro, que abrió en 1894, tendrá un espacio escénico multidisciplinar para albergar música, teatro, circo y danza con una capacidad de algo más de 200 butacas. En 2018 también se planteaba que fuera un equipamiento para recuperar la memoria, no sólo porque la intención era preservar buena parte del antiguo edificio, sino porque acogerá actividades sobre memoria histórica del Paral·lel, del teatro popular y de los barrios del entorno. 

El Arnau se encuentra justo delante de otro espacio escénico emblemático de Barcelona, El Molino, que fue comprado por el Ayuntamiento en 2021 por 6,2 millones. La noticia fue avanzada por Metrópoli un día antes de que Colau anunciara la adquisición. Y justo al lado del Arnau está la antigua sala Barts, que ahora ha reabierto como Paral·lel 62.  

La gestión de los teatros y otros espacios culturales municipales cuelga del Insttut de Cultura de Barcelona, que encabeza el teniente de alcaldía Jordi Martí Grau, ahora en Barcelona en Comú.

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