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El perfil urbano de la calle Wellington, a la sombra del Parc de la Ciutadella, ha comenzado a cambiar para siempre esta semana. Desde el pasado miércoles, 14 de enero, el ruido de la maquinaria pesada ha sustituido al silencio que imperaba en los antiguos pabellones militares anexos al cuartel de Roger de Llúria.

La Universidad Pompeu Fabra (UPF) ha iniciado oficialmente el derribo de estos cinco bloques históricos, una operación que marca el punto final de la huella castrense en la zona y el inicio de una nueva era académica.

Los trabajos de demolición arrancaron con fuerza a mitad de semana y se extenderán, previsiblemente, hasta finales de este año. El objetivo es liberar el solar para levantar un nuevo edificio que ampliará el Campus de la Ciutadella, una pieza clave en la estrategia de la universidad para consolidarse como referente internacional en investigación.

De viviendas militares a ruina "okupada"

Los edificios que están desapareciendo bajo la piqueta no son cuarteles en el sentido estricto, sino pabellones residenciales del siglo XIX. Construidos en la década de 1880 tras la demolición de la odiada fortaleza de la Ciutadella, estos bloques alojaron durante décadas a las familias de los oficiales y suboficiales destinados en los regimientos de Jaume I y Roger de Llúria.

Adiós a las históricas casernas militares de Wellingotn UPF

Propiedad de la UPF desde 1992, las estructuras habían caído en un profundo deterioro. Hasta hace apenas tres años, algunos de estos espacios estuvieron parcialmente "okupados", lo que dificultó durante largo tiempo la intervención urbanística. Ahora, vacíos y apuntalados, ceden su lugar al progreso.

"Con el derribo de los antiguos pisos de Wellington estamos construyendo el futuro de la UPF", aseguraba la rectora Laia de Nadal, destacando que la institución vuelve a liderar la transformación física de la ciudad, tal como hizo en los 90 con la rehabilitación de los cuarteles principales.

Operación rescate

El derribo no está siendo indiscriminado. La operación cuenta con un protocolo de patrimonio quirúrgico: se deben salvar las piedras. Los cimientos y zócalos de estos edificios están construidos con piedra de Montjuïc, un material geológico ya agotado y de incalculable valor histórico para Barcelona (la misma piedra con la que se construyeron la Sagrada Familia o Santa Maria del Mar).

Fachada de las casernas militares de Wellington en Barcelona UPF

Se calcula que se recuperarán unos 320 bloques de sillería, lo que equivale a cerca de 400 toneladas de material. Estas piedras, junto con elementos ornamentales de las fachadas, serán limpiadas y entregadas al Ayuntamiento de Barcelona, que las almacenará en solares municipales para futuras restauraciones de monumentos de la ciudad.

Es una forma de reciclar la historia: los cimientos de la vieja Barcelona militar servirán para reparar la Barcelona monumental del futuro.

Objetivo 2029: La 'Ciutadella del Coneixement'

Una vez el solar quede limpio a finales de diciembre, comenzará la fase de construcción. El nuevo edificio, que debería estar operativo entre finales de 2028 y principios de 2029, sumará metros cuadrados vitales al ambicioso proyecto del "Antic Mercat del Peix" y la "Barcelona Ágora pel Benestar de la Societat".

Render del 'hub' de investigación en el antiguo mercado del Peix UPF

Aunque los usos concretos de las nuevas aulas y laboratorios aún se están acabando de definir, el enfoque será interdisciplinar, buscando soluciones desde las ciencias sociales, las humanidades y la biomedicina para los retos del bienestar planetario.

Cicatrices de guerra que desaparecen

Con la caída de estos muros, también desaparecen testigos mudos de la historia más convulsa de España. Las fachadas de la calle Wellington todavía conservaban impactos de bala y metralla, recuerdos tangibles del alzamiento de 1936 y, sobre todo, de los bombardeos de la aviación fascista italiana y alemana en 1938.

El derribo iniciado este miércoles cierra un ciclo de 150 años. Donde antes dormían soldados y se preparaba la guerra, en tres años estudiarán universitarios buscando, paradójicamente, el bienestar de la sociedad.

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