Un agente de los Mossos d'Esquadra en una imagen de archivo

Un agente de los Mossos d'Esquadra en una imagen de archivo MOSSOS D'ESQUADRA

Ciutat vella

Un robo de droga entre bandas rivales dedicadas al narcotráfico desencadenó el tiroteo de la verbena de Sant Joan junto al Born

Los Mossos d'Esquadra han ratificado este jueves que el incidente de la noche del 23 de junio se debió a un enfrentamiento por narcotráfico, tal y como avanzó este medio, y han alertado de un grave "pico de agresividad" en las calles de Barcelona

El suceso: Disparan a una mujer en el Born por un vuelco de droga durante la verbena de Sant Joan: dos detenidos y dos fugados

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Los Mossos d'Esquadra han confirmado oficialmente este jueves, 25 de junio, que el violento tiroteo registrado en el barrio de Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera en plena verbena de Sant Joan estuvo directamente motivado por un enfrentamiento armado entre bandas rivales dedicadas al narcotráfico.

Una explicación que ya avanzó Metrópoli este miércoles, cuando se detalló que los disparos --que hirieron a una mujer-- se originaron a raíz de un "vuelco" (un robo de sustancias entre narcotraficantes).

Investigación abierta

Los hechos, que sembraron el pánico en el centro de Barcelona durante la noche más corta del año, se saldaron con una persona herida de bala y dos detenidos que intentaron escabullirse de las patrullas policiales en una intervención en la que los agentes "tuvieron que trabajar a fondo", según ha admitido el subjefe de la Región Policial Metropolitana de Barcelona, el intendente Ignasi Teixidó, en una entrevista a betevé.

El mando policial ha dejado claro que la investigación sigue abierta y que se esperan más detenciones --especialmente de los dos fugados-- con el objetivo de desarticular por completo la organización criminal implicada.

Los dos autores del tiroteo fugados que los Mossos d'Esquadra buscan

Los dos autores del tiroteo fugados que los Mossos d'Esquadra buscan CEDIDAS

Una guerra de bandas

La confirmación de la tesis del "vuelco" de droga vuelve a poner sobre la mesa la impunidad con la que operan los clanes del narcotráfico en la capital catalana.

En relación con estos incidentes, agentes de la Guardia Urbana detuvieron en las inmediaciones a dos de los implicados que portaban un kilo de cocaína en un Ford Fiesta de color verde.

Un mensaje de "calma"

Aunque el intendente Teixidó ha lanzado un mensaje de calma asegurando que estos sucesos "no deben afectar a la ciudadanía" porque se trata de ajustes de cuentas estrictos entre bandas, también ha mostrado su preocupación por los daños colaterales.

De hecho, ha reclamado cambios legislativos urgentes para endurecer las penas y reducir el riesgo de que "una bala perdida acabe impactando contra una persona ajena" al mundo criminal.

Barcelona sufre un "pico de agresividad" en la calle

Más allá de este caso concreto, el tiroteo se suma a una racha de incidentes con armas que mantiene en alerta a la policía catalana en los últimos meses.

Las jefaturas policiales de la capital catalana llevan tiempo advirtiendo de un preocupante cambio de tendencia en las calles de Barcelona. Los datos de la región policial reflejan un incremento en las detenciones por peleas e incidentes violentos en comparación con años anteriores.

El verdadero reto al que se enfrentan las patrullas ya no es solo la proliferación de armas, sino la alarmante facilidad con la que los delincuentes las utilizan a las primeras de cambio, recurriendo rápidamente a navajas o armas de fuego ante cualquier disputa.

Clanes rivales

Los Mossos vinculan de forma directa esta escalada de la conflictividad al control de los narcopisos y al menudeo de estupefacientes por parte de clanes rivales, un ecosistema criminal que genera reacciones extremadamente violentas.

Este cóctel, sumado a la proliferación de armas blancas de grandes dimensiones intervenidas durante las noches de ocio --y que autoridades municipales como Albert Batlle han calificado frecuentemente como objetos "que no son para cortar pan"--, mantiene la presión policial en Ciutat Vella.

Barcelona vuelve a enfrentarse así a su asignatura pendiente: frenar la agresividad de unas bandas que ya no temen abrir fuego a plena luz del día o rodeados de multitudes.