La madre de Dolors Cecilia falleció el 4 de julio y fue enterrada en el Cementiri de Barcelona. Solo dos meses y 11 días después, su nicho fue uno de los 144 que saltó por los aires tras desprenderse un bloque. Esta barcelonesa de 58 años, que trabaja en una panadería, está indignada con las explicaciones que ha recibido de la empresa municipal y nunca olvidará el accidentado entierro de un ser tan querido.

“El día que enterré a mi madre nos caían piedras de otros nichos”, explica Dolors, en conversación telefónica con Metrópoli Abierta. “Cuando acabó el entierro me dirigí a Cementiris de Barcelona. Hicimos un parte en el que explicamos lo que nos había pasado y nos dijeron que estaban arreglando las instalaciones. Cuando me quejé del mantenimiento, me contestaron que tenían nueve cementerios. No dijeron nada del dinero invertido en la entrada del recinto”, añade.

Vecina de Gràcia, Dolors tampoco olvidará la llamada que recibió dos meses después. “Me llamaron para decirme que igual tenía que reconocer el cuerpo de mi madre. El sábado 16 de septiembre me informaron de que no sabían dónde estaban sus restos y el domingo, ante mi sorpresa, me dijeron que ya los habían encontrado y los habían enterrado otra vez”, relata.

Cementerio de Montjuïc

REUNIÓN CON LA SÍNDICA

Dolors denuncia la actual de Cementiris de Barcelona y cuestiona sus procedimientos: “Me dijeron que no hacía falta identificar otra vez el cadáver pero algunas explicaciones no me cuadraban. Me comentaron que la caja estaba destrozada pero no quisieron responderme cuando les pregunté cómo estaba el cuerpo de mi difunta madre. Podía imaginármelo”.

Dolors y otras familias afectadas por el derrumbe de una pared del cementerio de Montjuïc serán recibidas el lunes 2 de octubre por la Síndica, Maria Assumpció Vilà, quien ha cuestionado la actuación de la empresa municipal.

Dos días antes del derrumbe, Cementiris de Barcelona ya detectó unas grietas. La empresa no avisó a los bomberos ni el día 13 ni el día 15. Cementiris de Barcelona, según fuentes del sector, actuó incorrectamente al abrir los nichos de algunas personas que habían fallecido hace menos de dos años. La normativa obliga a comunicar este procedimiento a los familiares antes de volver a enterrar a los cadáveres, un trámite que no se hizo. En muchos casos, porque la base de datos de Cementiris estaba desactualizada.

EL SILENCIO DE COLAU

“El Ayuntamiento ha faltado al respeto a los difuntos y a las familias”, comenta Cristina García, otra de las afectadas, a Metrópoli Abierta. “Los restos de los cadáveres se mezclaron con los escombros. Es inaceptable que no se hagan pruebas de ADN para identificar a los difuntos”, sentencia Cristina.

“Tres días después del desprendimiento fui a Cementiris y lo que vi fue muy duro. Mucha gente lo está pasando fatal y desde la empresa no hemos recibido ninguna llamada. Se están silenciando muchas cosas y la gente debería saber que hace dos años ya había reclamaciones por el mal estado de las instalaciones”, expone Eva Mañoso, que enterró a su madre hace cinco año y es otra de las personas afectadas por el desprendimiento del día 15.

Por su parte, Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona, sigue sin pronunciarse sobre la crisis de Cementiris. Su silencio molesta a las familias, que han creado un grupo de Facebook y otro de Whatsapp para intercambiar sus experiencias. “Colau no ha dicho ni mu”, lamenta Dolors. “Aunque es muy fuerte lo que ha pasado, no me extraña que no dimita nadie. Con el referéndum se ha escondido todo lo que ha pasado y pasa en Montjuïc”, concluye Cristina.

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