Cerca de 25 millones de euros para el Park Güell hasta el 2022. Esta es la inversión que prepara el gobierno de Ada Colau para el parque, creado por Antoni Gaudí, para acercar más el recinto a la ciudadanía y llevar a cabo importantes mejoras tanto en el interior como en el entorno del parque, algunas para pacificar una zona que recibe cada año nueve millones de visitas --tres en el recinto de pago--. La inversión forma parte de un plan estratégico con 179 medidas que se irán definiendo con los vecinos.

El objetivo no es otro que revertir en parte los usos del Park Güell, ahora tomado por los turistas, y abrirlo más a los vecinos y a nuevos usos sociales y culturales. “Los cambios hechos el mandato pasado no ha resuelto el problema estructural. La masificación turística crece y los vecinos se alejan del parque”, afirma la teniente de alcalde y responsable de Urbanismo, Janet Sanz.

El gobierno municipal ha presentado un plan estratégico para el recinto que pivota sobre cuatro ejes: una gestión más efectiva del flujo de turistas que visitan el parque y el control de la movilidad del entorno, el impulso y concreción de más usos vecinales y sociales, el mantenimiento de las zonas verdes y la protección del patrimonio arquitectónico y cultural.

La inversión prevista hasta el 2022 --cuando se cumplirán 100 años de su apertura como parque público-- será de cerca de 25 millones. A los 3,4 del 2017, hay que sumar más de 9 millones en 2018 y algo más de tres millones por año entre 2019 y 2022. Esta inversión se tiene que traducir en un cambio real en la gestión “para revertir la espiral de tanta masificación y expulsión de los vecinos”, según Sanz.

REDUCIR LA PUBLICIDAD

“Buscamos un equilibrio. No queremos mostrar solamene el parque como un icono de la ciudad”, añade Sanz. Una de las ideas que baraja el Ayuntamiento es reducir la publicidad del Park Güell, que ahora aparece en casi todas las campañas de promoción de Barcelona

A partir del próximo año, uno de los cambios que quiere introducir Colau es facilitar la entrada de los vecinos a la zona regulada del Park Güell gratuitamente sin necesidad de hacer colas. Ahora, los ciudadanos si no quieren pagar tienen que darse de alta de la tarjeta Gaudir Més, abierta también a todos los ciudadanos europeos porque la legislación obliga a ello, y hacer diversos trámites muy farragosos.

El banco del Park Güell será alicatado integralmente de nuevo / EFE Quique García

Turistas en el balcón del Park Güell / QUIQUE GARCÍA-EFE  

Las dificultades de estos trámites --que obligan a ir a una oficina de atención ciudadana y a mirar la disponibilidad de entradas para el día que se quiere reservar-- hacen que los vecinos no utilicen esta vía. Da la sensación que el parque está cerrado a los residentes cuando, en realidad, cada día sobran algunas de las plazas reservadas, explica el concejal de Gràcia, Eloi Badia. Sólo un 1% de las personas que entran en la zona de pago son de Barcelona.

Según Badia, ahora los trámites se reducirán considerablemente. Una vez dados de alta en el registro Gaudir Més, las personas que lo quieran podrán ira al parque el día que quieran sin necesidad de hacer cola. Y esto será posible gracias a la implantación de lectores QR en las puertas del parque, lo que permitirá a estas personas entrar con su huella sin tener que hacer cola.

En la recuperación del parque para usos ciudadanos, el Ayuntamiento planea recuperar una agenda de acividades, abrir un centro de información y divulgación, una ludoteca y un centro de trabajo para los técnicos del recinto. También está previsto crear un consejo formado por el Ayuntamiento, los vecinos y el ámbito universitario y científico para decidir el futuro del parque y la gestión que se le quiere dar. Además se prevé conectar el parque con otros equipamientos de proximidad.

DESCONGESTIONAR LOS BUSES

El plan estratégico municipal pondrá el ojo en la movilidad del entorno del parque. Vivir en una zona con unos nueve millones de visitantes no es fácil.  Se reubicarán las paradas de bus turístic y se intentará descongestionar los buses 24 y 92, ahora tomados por los turistas para acceder al parque, y colocar en su lugar lanzaderas. "Queremos repensar estas líneas para que presten un servicio dirigido a cubrir las necesidades vecinales y no tanto las turísticas. Buscamos que sean líneas menos atractivas para acceder al parque", dice la concejala de Movilidad, Mercedes Vidal.

El metro y el autobús urbano convencional son los medios de transporte más usados para llegar al Park Güell, seguidos por los autocares discrecionales y el bus turístico. "La llegada de turistas se seguirá produciendo, pero debe canalizarse de forma correcta", añade Vidal. Las mejoras de movilidad se completarán con una renovacion y ampliación de las aceras, la instalación de más pasos de peatones y en una mejora de la accesibilidad.

El Park Güell ingresa cada año unos 15 millones de euros. Apróximadamente la mitad se destina a gastos, como pagar a la plantilla de trabajadores, y la idea es invertir parte de este dinero en hacer mejoras en el entorno. "No nos podemos permitir que se continúe viendo el turismo como algo negativo. Necesitamos positivizar estas aportaciones y convertirlas en mejoras del barrio del entorno", apunta la responsable de Urbanismo.

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