Hace casi nueve meses que el muelle Adossat de Barcelona no acoge cruceros cargados de turistas. El sector exige volver a operar y advierte del "riesgo real" de que otros puertos europeos "tomen la delantera" en Barcelona.

"Hay muchos destinos que ambicionan la posición competitiva de puertos como el de Barcelona, el primer puerto de Europa. Ha costado mucho trabajo situarlo en este lugar y siempre ha estado en una dura pugna con otras como Génova o Roma", explica el director de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA) España, Alfredo Serrano.

ENTRADA PROHIBIDA CRUCEROS INTERNACIONALES

Las grandes embarcaciones dejaron de operar en marzo tras el estallido de la pandemia. Desde el verano, algunos países europeos volvieron a la actividad de manera gradual aplicando nuevos protocolos para prevenir el contagio. En España, el gobierno mantuvo la suspensión de la actividad después del estado de alarma y, a finales de junio, aprobó una disposición en que se prohibía de la entrada a puertos españoles de cruceros internacionales, según la ACN.

"Estamos en una situación crítica. No tenemos clientes, no tenemos producto y el que habíamos vendido desde marzo está cancelado", explica el director general de Miramar Cruceros, Hugo Iglesias.

El sector pide a las administraciones devolver a la actividad cuanto antes mejor y establecer un marco "claro" para paliar la pérdida del 90% de la facturación.

"NO TENEMOS CLIENTES"

"El crucero es el medio más seguro para hacer un viaje", asegura Iglesias. Cuenta que estos piden un PCR negativo para poder entrar y, dentro del barco, está "muy controlado", con reducciones de aforos del 70% y grupos burbuja para las excursiones.

Muchas navieras están tratando de reanimar el mercado a corto plazo ofreciendo reservas que permiten la devolución del dinero en caso de cancelación. Las promociones también están a la orden del día, con precios y paquetes de regalo.

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