El Hotel W, el Teatre Nacional de Catalunya (TCN) y la T2 del Aeropuerto de Barcelona tienen nombre propio: Ricardo Bofill. El arquitecto barcelonés, fallecido en enero de este año a los 82 años, fundó el estudio Taller de Arquitectura en 1963. En este largo periodo de casi seis décadas, el despacho ha llevado a cabo más de 1.000 actuaciones en cuarenta países de todo el mundo.

El proyectista constituyó en 1991 la sociedad Bofill Arquitectura, en Sant Just Desvern. La entidad siempre fue una máquina de ganar dinero a capazos. La pandemia mundial apenas le ha ocasionado efectos negativos.

INGRESOS DISPARADOS

Por el contrario, los treinta profesionales de la firma siguieron trabajando en los diversos proyectos que tenían entre manos. El principal de ellos, el Royal Art Complex de Arabia Saudí.

Gracias a este y a otros varios encargos, los ingresos de la casa se dispararon como un cohete un 161% y alcanzaron 22,6 millones.

El gabinete declaró un beneficio neto de 1,8 millones de euros, 300.000 euros menos.

PATRIMONIO NETO DE 32 MILLONES

Bofill Arquitectura dispone de un patrimonio neto de más de 32 millones, que corresponden en su gran mayoría a las reservas acumuladas, pues el capital social se limita a 7.608 euros.

La empresa barcelonesa alberga filiales en Marruecos y Costa de Marfil, además de España.

El grueso de las reservas acumuladas en el balance se canaliza mediante una sicav, denominada Kappa Sounion Cartera, que está domiciliada en Madrid. Bofill Arquitectura posee el 99,8%. Esta sociedad administra unos fondos líquidos de 18 millones, invertidos en bolsa y otros productos financieros.

El arquitecto Ricardo Bofill, en una imagen de archivo / EFE

CUATRO COMPAÑÍAS

El conglomerado del arquitecto se estructura a partir de la entidad de cabecera Ricardo Bofill SL. De esta dependen Taller de Arquitectura de Barcelona SL, ARCH Servicios Integrados SL y el despacho Bofill Arquitectura.

Las cuatro compañías almacenan en sus balances unos activos agregados de 61 millones de euros y un patrimonio neto de 54 millones.

ADMINISTRADORES

Ricardo Bofill Levi falleció en enero de 2022 en Barcelona a los 82 años, tras casi sesenta años dedicado en cuerpo y alma al mundo de la delineación arquitectónica. Autor del edificio Walden 7 o del Instituto Nacional de Educación Física de Cataluña, entre otros, estudió arquitectura en la Ciudad Condal. A lo largo de su carrera profesional fue galardonado con múltiples premios y reconocimientos, entre ellos el de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Metz (Francia).

Tras su fallecimiento, el enorme patrimonio lo han heredado sus dos hijos Ricardo y Pablo Bofill, fruto de las relaciones con la italiana Serena Vergano y la francesa Annabelle D’Huart. Los dos hereus han tomado el control de la sociedad holding del grupo, Ricardo Bofill SL, y ahora ejercen de administradores conjuntos.

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