Una grieta de amplias proporciones, enorme. La decisión del Govern de Aragonès de nombrar por su cuenta y riesgo a David Poudevida --activista independentista, especializado en el marketing empresarial-- como nuevo director general de Fira 2000 –la empresa encargada de los proyectos urbanísticos de Fira de Barcelona, como la ampliación de los terrenos de exposiciones—ha pulverizado el consenso institucional. Los ayuntamientos de Barcelona, de L’Hospitalet, la Diputación de Barcelona, la Cámara de Comercio y el Área Metropolitana de Barcelona mostraron su rechazo a ese cambio, al entender que el trabajo de Joaquim Ferrer –ahora sustituido—era “satisfactorio”.

La decisión se ha producido de forma precipitada, aunque el Govern, a través del departamento de Economía, ha asegurado que se avisó a todas las instituciones en el evento del ISE, sobre el sector audiovisual celebrado hace un par de semanas en Barcelona. Pesa la voluntad del Govern de Pere Aragonès de ir sustituyendo a altos cargos, en la medida de las competencias de la Generalitat, por cuadros afines a las directrices de Esquerra Republicana. Ferrer, en el cargo desde mediados de 2022, fue secretario de Empresa i Competitivitat y ex alcalde de Vilassar de Mar por CiU, entre 2007 y 2015. Con la salida del Govern de los miembros de JxCat, el nuevo Govern de Aragonès, monocolor de ERC, ha acometido una masiva sustitución de cargos.

“No se entiende y menos por la forma en la que se ha decidido ese cambio”, señalan fuentes de las instituciones involucradas en Fira 2000. La cuestión es que la Generalitat cuenta con el 52,41% en la empresa, y tiene la potestad de realizar ese nombramiento, que llegó en la reunión del consejo de administración celebrada este pasado martes. Aunque la alcaldesa de L’Hospitalet y presidenta de la Diputación de Barcelona, Núria Marin, reclamó que se retirara del orden del día, aduciendo que se trataba de “una propuesta de última hora”, la decisión siguió adelante.

EL CABREO DE SERRALLONGA Y RELAT

Miembros del consejo de administración valoraron no participar en la reunión, para que no hubiera el quorum necesario, pero se impuso el criterio de asistir por "responsabilidad". Dos de los que expresaron su enojo, su enorme malestar, fueron Constantí Serrallonga, director general de Fira Barcelona, y Pau Relat, presidente del consejo de administración de Fira Barcelona. El nombramiento rompe el discurso de Relat, que en las últimas semanas, y a partir del éxito del salón del ISE, ha señalado que la institución ha ido bien por sus criterios "profesionales", y por una gobernanza que permitía, precisamente, esa autononía en la gestión. 

El presidente del Consejo de Fira Barcelona, Pau Relat / Europa Press - David Zorrakino

Poudevida es un directivo empresarial que fue durante catorce años director de comunicación y marketing del Grupo Bonpreu, y, anteriormente adjunto al director de Marketing de AEG Hausgeräte Germany. Pero derivó hacia responsabilidades políticas, como delegado del Govern en Argentina. Fue cesado de ese puesto con la ex consejera de Exteriores, Victoria Alsina, de Junts per Catalunya. Ahora lo recupera Aragonès para Fira 2000.

AMPLIACIÓN DEL RECINTO FERIAL

Durante el proceso soberanista, Poudevida se distinguió como activista independentista, aconsejando al mundo empresarial para que no tuviera "miedo a los cambios políticos", justo semanas antes de la convocatoria del referéndum independentista del 1-O. Las fuentes consultadas no rechazan a Poudevida por ese perfil, sino el hecho mismo de sustituir al director general de la institución sin contar con el consenso del resto de instituciones y administraciones.

Fira 2000 es una sociedad anónima, que puede endeudarse y que tiene como función impulsar y organizar las obras de ampliación del espacio de Fira Barcelona. Precisamente, la empresa está en pleno proceso para ampliar los recintos feriales, y ha comenzado con el derribo del antiguo almacén de Porcelanosa, donde se instalará un nuevo pabellón. El objetivo es lograr hasta 60.000 metros cuadrados de superficie bruta y alcanzar un total de 300.000 metros cuadrados. Se trata de llevar al recinto de Gran Via, en L’Hospitalet, a ser uno de los más grandes de Europa.

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